El merendero funciona hace tres años pero en este tiempo de pandemia se ha convertido en comedor.


Desde hace tres años funciona en la ciudad de Pico Truncado, provincia de Santa Cruz, el Merendero denominado “Caritas Felices”. Surge por un grupo de vecinas de la calle José Fuchs casi Pueyrredón. Patricia Alarcón es la dueña de la casa donde funciona el merendero, ella trabaja tres días a la semana limpiando casas.

Tiene hijos pero ya están todos grandes y el menor tiene 25 años y vive con ella. La casa está constantemente con niños afuera y en el interior del merendero, mientras Via País realiza esta nota. Le preguntamos qué la llevo a poner un merendero, nos cuenta que, hace un tiempo atrás veía cómo muchos chicos andaban en la calle y con unas amigas cuyos hijos tenían contacto con ellos, muchas veces los invitaban a merendar a sus casas, allí ellos contaban la situación que vivían sus padres y que a veces no tenían que comer en el día.

Esto las llevó a que en su casa empezaran a darle la merienda por la tarde, donde se veía llena de chicos de entre 5 a 14 años entre mujeres y varoncitos que disfrutaban con ellos de una leche con pan. Así transcurrió el primer año del merendero y los chicos empezaron a venir de distintos sectores de la ciudad. “A veces – cuenta Paty – llegaban los padres o madres a acompañar a sus hijos, quienes también se les daba de merendar”.

Es así que la casa de Patricia empezó a quedar chica, entonces con sus colaboradoras, gestionó un espacio o una ampliación del merendero con el gremio de Petroleros Privados. “Ellos nos dieron la idea de cerrar el costado de la casa para ponerle un techo y allí hacer el merendero más grande para los niños”, contó Patricia. Fue así que desde el propio gremio se hizo una gran locreada para juntar fondos con el fin de hacer esa estructura que es la que hoy tiene “Caritas Felices”.

Viandas

Luego del inicio de la pandemia, las responsables del merendero comenzaron a notar el aumento no solo de niños que acudían sino también de muchos adultos que se acercaban a buscar comida.

“Al principio no habíamos notado la cantidad de niños que estábamos recibiendo, hasta que por allí en el mes de junio, empezaron a venir mas adultos con niños y nos decían que no tenían nada que comer y hasta nos venían a pedir mercadería”, comentó y es desde ese momento que se comenzó a hacer viandas una vez por semana para aquellos que lo necesitaran.

“Lo publicábamos en nuestro Facebook que hicimos de nuestra institución y la gente empezó a llegar.

Desde ese entonces hemos llegado a entregar 100 viandas en una semana. También nos llaman por teléfono o nos envían mensaje para decirnos de algún adulto mayor que no se puede mover de la casa y que necesita que le llevemos de comer”, dijo y destacó que “todo lo hacemos con gente voluntaria que se nos acerca y nos da una mano”.

“Tenemos un vecino que un día llegó con una moto y repartió las viandas a las personas que no tenían como venir hasta nuestro lugar”, y recalcó que “todo se trata de solidaridad y voluntad propia, hasta cuando falta algo para la merienda o la comida lo pongo de mi bolsillo o el de mis colaboradoras”, indicó Patricia.

Mientras Via Pais continuaba realizando la entrevista, llegan dos niños para preguntarle a Patricia a qué hora tenían que ir a la peluquería. Ella les indica que vaya a buscar a su hermanito a la casa y se vaya para allá, que le diga a su mamá que los acompañe. Cuando se van los niños, comenta que “también cuento a veces con la colaboración de un peluquero que les corta el cabello a los niños y niñas”.

Mencionó que “una vez, una nena de 12 años que había ido a la peluquería, contenta me enviaba fotos de ella de cómo había quedado”. “Esto lo hago como si fueran mis hijos, hasta hacemos feria de ropa usada para aquel que lo necesite, no la vendemos se las entregamos”, indicó.

Comida

En relación a como logra solventar y mantener el merendero y el comedor en funcionamiento, Patricia manifestó que “los vecinos nos traen algunas mercaderías, por ejemplo hay una persona que no sé su nombre, que nos pasa a dejar en la mañana 5 kg. de carne.

Del municipio solamente nos traen 5 kg. de pan, y el resto son voluntades que acompañan a esta institución. No sé cuanto vamos a poder estar ayudando a la gente que lo necesita – se pregunta- porque ya no me da la cara para pedir, vos me preguntaste si el estado nos daba algo?, solo eso 5 kg. de pan. Porque cuando hemos ido a pedir ni siquiera un bolsón hemos recibido”, aclaró.

“Yo no pertenezco a ningún partido ni hago política con este merendero, pero hay gente sin corazón que nos tilda de pertenecer a un partido político contrario al que gestiona hoy, y con eso ponen de excusas para no ayudarnos. Eso me pone mal, no es para mí, es para estos niños y mayores que están necesitando de una ayuda”, aseveró Patricia.

“Caritas felices” no recibe ayuda del Estado y actualmente se encuentra asistiendo a muchos niños y niñas que van al Comedor Escolar del municipio y al Hogar Diurno, lugares que se encuentran cerrados y no están funcionando.

“Hay muchas personas que hoy tienen trabajo y en algun momento han recibido nuestra ayuda, son esas personas que vienen siempre a dar una mano para los demás. Esto es lo que nos hace seguir”, terminó diciendo.

Contacto “Caritas Felices” funciona todos los días en calle Jose Fuchs al 818 casi Pueyrredón. Para colaborar se pueden acercar, enviar mensajes al WhatsApp 297- 411 2544, o a través de la página en Facebook: Merendero Caritas Felices Pico Truncado.




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