Veinte años ya transcurrieron desde la creación de la Floralis Genérica, este ícono de la Ciudad de Buenos Aires ubicado en la Plaza de las Naciones Unidas, en el barrio de Recoleta.

Ubicada en el barrio porteño de Recoleta, en la Plaza de las Naciones Unidas, impacta por su tamaño y belleza. Foto: Rafael Mario Quinteros

Fue creada y donada por el arquitecto Eduardo Catalano, que falleció en el año 2010. Y representa la flor que engloba a todas las flores. Un dato a tener presente es que su brillo es permanente, más allá de cómo se refleje el sol en ella.

Cómo es la Floralis Genérica

Con seis pétalos, 24 metros de alto y 18 toneladas de acero y aluminio, esta escultura se erige imponente ante la mirada de todos los argentinos y turistas que se deleitan al observarla.

Sin embargo, los pétalos de ella deberían poder abrirse cada mañana a las 8.00 h. y cerrarse con la puesta del sol. Es por ello que se evalúa la posibilidad de recomponer el sistema mecánico de la Floralis Genérica, que había ideado Catalano.

Y es que el arquitecto había programado un sistema mecánico capaz de realizar esta tarea, el cual funcionaría, según lo previsto por él, hasta el 2020.

La Floralis Genérica, con la luz de la puesta del sol. Foto: Argentear

Pero el mismo terminó inutilizado debido a la vandalización de la estructura, incluso su sala de máquinas, y además los fuertes vientos contribuyeron a su ruptura.

Durante los años 2009 al 2015, la flor se mantuvo inmóvil hasta que se decidió restaurarla. Sin embargo, se volvió a romper, por lo que en la actualidad permanece inmóvil. Cabe mencionar que en su interior, hay cuatro pistilos que se iluminan por las noches, pero no pueden ser apreciados.

Cómo fue la construcción de la Floralis Genérica

Su construcción se llevó a cabo en la provincia de Córdoba, entre enero de 2001 y febrero de 2002, en la Lockheed Martin Aircraft, una multinacional que se dedica a la fabricación de aviones, entre otras cosas.

Entre otras razones, ese es el motivo por el cual sus pétalos lucen como los revestimientos del ala de un avión: “Fue una construcción muy compleja, de doble curvatura, rígida, de dos caras y costillas entremedio”, había descrito Catalano.

A tener presente es que nunca trascendió el costo final de la obra, pero sí se estima que costó entre 4 y 6,5 millones de dólares, dinero que pagó el propio arquitecto: “Vengo de la cultura estadounidense, que tiene sus defectos y virtudes. Entre las últimas está la filantropía”.

Quién fue Eduardo Catalano, autor de la Florarlis Genérica

Catalano se recibió de arquitecto en 1940 en la Universidad de Buenos Aires, para luego continuar capacitándose en la Universidad de Harvard.

Ya en los finales de su vida, en el año 2008, había podido diseñar y construir casi 40 obras, entre las que se contabilizan el Centro de Estudiantes del MIT.

Eduardo Catalano, el arquitecto que diseñó, construyó y donó la Floralis Genérica. Foto: Clarín

En nuestro país su aporte, además de esta icónica escultura, suma al Edificio del Plata, ubicado frente al Obelisco. La Ciudad Universitaria y la Embajada de los Estados Unidos, también se contabilizan entre sus obras.