Lo expresó Fernando Oris de Roa, ex funcionario del macrismo, al participar del XXIII Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas.


El empresario y ex embajador argentino en los Estados Unidos, Fernando Oris de Roa, dio un preocupante vaticinio para la economía de la Argentina en los próximos años: “No va a venir una lluvia de inversiones, ni siquiera un chaparrón”.

“Estamos viviendo circunstancias excepcionales no solo por la pandemia y su cuarentena sino también sentimos una inestabilidad política que en ocasiones amenaza principios básicos como la propiedad privada y sentimos que algunos dirigentes desean mucho mayor participación en la vida de todos nosotros”, dijo.

Así se expresó el ex funcionario macrista al participar del XXIII Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), que este año por la pandemia se hizo en forma completamente virtual.

Oris de Roa aseguró que también hay “otras adversidades” a lo que promueve el oficialista Frente de Todos “como la volatilidad en baja en los precios de los commodities y el creciente proteccionismo que desalienta el comercio”.

“Hay momentos que parecen haber tantos cisnes negros como cisnes blancos. Y claramente estamos viviendo una situación desconcertante”, dijo el empresario de agronegocios, quien cursó una maestría en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y se desempeñó también como secretario de Inversiones del Ministerio de Modernización del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Contó allí que hace 50 años que trabaja, por lo que le ha tocado emprender en climas adversos. En 1993 compró San Miguel, la compañía de limones en Tucumán, que estaba prácticamente en quiebra. “Nos tocó vivir el efecto tequila. Y más tarde la mega crisis del 2001. Pero salimos adelante. Hoy san miguel da trabajo a más de 5.000 personas. Y se ha expandido a otros países”, dijo.

“Luego comencé una empresa de pollos. Comenzamos desde cero. Se crearon 800 puestos de trabajo en Río Cuarto, Córdoba. Enfrentamos a los dos años de empezar la gripe aviar de 2005 y luego la crisis de 2008. Y convivimos con Guillermo Moreno, como secretario de comercio. Y batallamos contra el gremio de transporte que nos dio mucho trabajo”, narró.

Al referirse al futuro, el empresario fue escéptico. “No va a venir una lluvia de inversiones, ni siquiera un chaparrón. Y no vamos a poder negociar grandes créditos. La realidad es que nos vamos a tener que arreglar con lo que tenemos”, aseguró.

Pero aclaró que en eso hay también “una buena noticia”, que es “que tenemos mucho”. Contó que la cuarentena lo ayudó a darse cuenta que tiene “más de lo que recordaba que tenía”. Y ejemplificó: “Música, libros, fotos, pero también cosas que tenía adentro como la capacidad de reflexionar y hablar con otras personas con mayor profundidad”.

Oris de Roa dijo que sin ingresos no hay progreso, por lo que la Argentina tiene que encarar un cambio cultural orientado a vender su trabajo. “Hoy Argentina no vende sino que despacha porque es el mercado el que elije qué viene a llevarse de la Argentina”, dijo.

E instó a “revertir esta apatía competitiva y hay que entrenar nuestra fuerza de trabajo para que detecte qué es lo que la demanda propone y producir eso que quiere el cliente”.

Según dijo, “la cuenta debe comenzar desde el precio de venta, descontando todos los costos y así veremos cuánto nos toca ganar y dejar de hacerlo al revés. No podemos exigir que el mundo nos pague lo que nosotros penamos que valemos. Tenemos que trabajar para valer más y eso tiene que convertirse en una conducta obsesiva”.


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