Tais tiene una necrosis en una de las piernas, que fue diagnosticada luego de una caída hace dos años. Y su sueño es volver a caminar.

Cuando contaba con nueve años, su vida cambió drásticamente, como señala su madre, Daniela Frieyro, en Mallín Ahogado, con quienes vive a pocos kilómetros de El Bolsón.

Madre e hija esperan por una prótesis que tarda en llegar y a finales de febrero las dos viajaron a la Ciudad de Buenos Aires porque Tais tenía una cirugía programada para el 26 de ese mes.

Daniela cuenta que su hija ingresó el 23 de febrero al Hospital de Pediatría Garrahan. “Empezamos con los prequirúrgicos, hisopados y demás”, explica.

Recuerda que cuando estaban en la última instancia “nos llaman de traumatología y nos avisan que se había suspendido la operación porque la prótesis no llegaba”.

Según cuenta su madre, la prótesis fue comprada por el Ministerio de Salud de Río Negro, porque no tienen obra social, pero “una parte importante de la prótesis ni siquiera está en Argentina, hay que importarla”.

Tais necesita un implante de cadera para volver a caminar. Ella hace dos años que no camina”, explica su mamá.

Todo se reprogramó pero aún no hay una fecha definida. Están a la espera de que el Ministerio de Salud o el proveedor les indique cuándo estará disponible la prótesis para “que el Garrahan reprograme la cirugía y Tais pueda ser operada”.

Daniela teme que los responsables de gestionar la prótesis se olviden de Tais y el tiempo sigue corriendo sin ninguna información.

“Mi hija tiene 11 años, está creciendo y es necesaria la prótesis para que vuelva a caminar. Es un implante de cadera, no es algo menor”, comenta. “Ella se sigue desplazado con muletas y ya empezó las clases”, afirma la madre.

Se trata de una prótesis para reemplazo total de cadera no cementada, según indica la orden de compra que el Ministerio de Salud de Río Negro autorizó por Resolución 0726 el 28 de enero pasado.

“Empecé a pelear la prótesis, la provincia la compró, llegó la fecha de la cirugía y la prótesis no apareció”, lamenta la madre.

Su mamá sostiene que para la nena fue un golpe emocional fuerte volver a su pueblo sin haberse operado. “En el Garrahan estuvimos con dos mamás, con sus hijos, prácticamente de la misma edad de Tais, y ambos estaban caminando”, destaca.

“Está siendo muy estresante toda esta previa y todavía nos falta lo posterior a la operación y entender que no será la única operación en su vida, va a tener varias cirugías, no es una prótesis que dura eternamente”, aclara la mamá.

“Emocionalmente lo que ella está resistiendo es fuertísimo y somos las dos solas, además y sus abuelos que están viejitos y que también están sufriendo un montón con todo esto”, expresa Daniela. Y cierra explicando que Tais tenía la ilusión de que para abril, que es su cumpleaños, ya podía estar caminando.