“Las conversaciones con el Ministerio de Salud siguen en curso en pos de alcanzar un potencial acuerdo”, se limitan a señalar en el laboratorio Pfizer sobre las negociaciones con el gobierno de Alberto Fernández para que la Argentina acceda a la prometedora vacuna que ellos, en sociedad con BioNTech, diseñaron contra el coronavirus.

La vacuna contra el coronavirus que prepara Pfizer (REUTERS/Dado Ruvic)

Así se lo hicieron saber a este medio, tras los recientes choques que hubo en las deliberaciones y que el gobierno nacional se encargó de exponer públicamente. Hasta el ministro de Economía, Ginés González García, manifestó durante su visita a Córdoba que en la Casa Rosada estaban “molestos” con los representantes de Pfizer.

“Tenemos contratos firmados. Nos sentimos bastante molestos con la actitud de Pfizer”, dijo el titular de la cartera sanitaria. Sin dar demasiados detalles, recordó que el Gobierno les prestó el Hospital Militar Central para los ensayos clínicos de la fase 3, la última para lograr su certificación, y que luego desde la compañía “pidieron algunas condiciones que no estaban dadas en la legislación”.

Más allá del malestar que expresaron, en la Casa Rosada mantienen la cuestión bajo un total hermetismo y señalaron que las diferencias a superar tienen que ver con la estructura legal y sus interpretaciones respecto a las responsabilidades de Pfizer.

Se sabe que la vacuna de Pfizer se aplica con dos dosis (la segunda a los 21 días) y que exige extremas condiciones para su conservación: debe mantenerse en - 80 grados centígrados, lo que supone enormes desafíos para su traslado.

Para evitar riesgos en la logística, Pfizer recurrió a la empresa Controlant, con sede en Islandia, que desarrolló una maleta que no sólo cuenta con las características necesarias para garantizar el super frío sino que además posee elementos de alta tecnología que permiten monitorear el estado de las dosis hasta su entrega.

Controlant anunció el 15 de diciembre ese acuerdo para la distribución global de la medicación contra la pandemia. “Seleccionamos la innovadora tecnología y plataforma de Controlant para rastrear y monitorear las vacunas Pfizer-BioNTech COVID-19 durante el envío, desde los sitios de origen hasta su llegada al canal preferido del gobierno y ubicaciones de vacunación designadas”, dijo Tanya Alcorn, vicepresidenta de Cadena de suministro global de Biopharma, una empresa alemana que Pfizer compró en 2019 y que ahora se encargará de los pasos finales en el proceso de producción.

Por su parte, el cofundador y director ejecutivo de Controlant, Gisli Herjolfsson, resaltó la capacidad de su firma para “garantizar y mantener el cumplimiento normativo y la integridad del producto”, en este caso, la vacuna contra el Covid-19.

El drama del envío “puerta a puerta”

Sin embargo, el contrato entre Pfizer y Controlant esconde una enorme dificultad para los Estados que accedan a esa vacuna sin contar de antemano con los sistemas de traslados necesarios para que la logística se cumpla con los -80 grados necesarios para que la medicación no pierda efectividad.

Esa situación se produjo en los Estados Unidos, aunque la saliente administración de Donald Trump decidió esquivar los grandes conflictos y pagó 25 millones de dólares para extender el contrato con Controlant.

La Casa Blanca, a través de la denominada “Operación Warp Speed” (con la que se aceleran las pruebas, el desarrollo y la entrega de vacunas y terapias contra el Covid-19) formalizó el entendimiento con la compañía islandesa para usar las maletas de ultrafrío y monitorear el estado de las dosis hasta la entrega en los centros de vacunación.

“Pfizer desactivará el monitor de temperatura en su contenedor de envío una vez que se entreguen. Operation Warp Speed contrató al fabricante del dispositivo para reactivarlo inmediatamente sin pérdida de control de temperatura y sin pérdida de datos “, explicó Natalie Baldassarre, portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU, según informó Washington a través de un comunicado.

Sofisticada maleta de ultrafrío para mantener a la temperatura de la vacuna Pfizer.

La maleta de ultrafrío no sólo garantiza las bajas temperaturas, lo que podría cubrirse con cámaras de refrigeración más accesibles en el mercado local, sino que cuentan con múltiples sensores para monitorear su estado. Es un packaging a medida, lo cual alimentó dudas incluso en los Estados Unidos donde el contrato se firmó sin cuestionamientos formales.

Por lo pronto, esa variable no excluyente parece haberse transformado en un gran dilema para la Casa Rosada en la búsqueda de la vacuna, que ya cuenta con la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para su uso local.

El objetivo del Gobierno sería acceder, por lo menos, a 1,5 millones de dosis para reforzar los operativos de vacunación que comenzarían con la rusa Sputnik V.