Arranca el primer capítulo de “Sky Rojo” y, por unos segundos, podemos pensar que nos confundimos y pusimos “La Casa de Papel”: una voz en off con un fuerte acento español nos cuenta de qué trata la serie mientras las imágenes y las personas van pasando en la pantalla. El relato de Coral (Verónica Sánchez) recuerda al personaje de “Tokyo” de la exitosa serie del atraco y no es casualidad: la nueva producción de Netflix está a cargo del mismo creador, Álex Pina.

En cada uno de sus 16 capítulos -que duran apenas entre 20 y 25 minutos, un formato bastante diferente a lo que nos tiene acostumbrados la plataforma de streaming- escucharemos el relato de las protagonistas que, mientras escapan del prostíbulo “Club Las Novias”, nos explican mediante flashbacks y su voz en off cómo era su vida antes de ser “putas”.

Lali Espósito, Verónica Sánchez y Yany Prado en la serie.TAMARA ARRANZ

Tanto por sus escenas como por su temática, que retrata una dolorosa realidad de víctimas de trata, puede generar cierta incomodidad.

Acción, humor negro y adrenalina. La serie es explícita en todos sus sentidos posibles: la trama es clara y el hilo es fácil de seguir. Y, sobre todo, está prohibida para menores de 18 años ya que tiene escenas de sexo y de violencia, además de un lenguaje vulgar. Por todo esto, está lejos de ser lo que uno espera encontrar como la tendencia número uno de Netflix, aunque es también esto lo que la vuelve original e interesante.

Al comienzo todo es impactante: los colores estridentes que no dejan espacio libre en la pantalla y la música fuerte te sorprende.

“Sky Rojo” es una de las producciones más esperadas de la semana, o quizás de la primera parte del año. La realidad es que se hizo desear: el rodaje comenzó en el verano del 2020, se suspendió por la pandemia y se retomó en julio.

Pero la principal razón por la que tantos esperaban este estreno es por su elenco de lujo, en su mayoría reconocidos actores españoles. La incorporación de Lali Espósito fue lo que faltaba para generar la expectativa en nuestro país. Justamente, su personaje “Wendy” vivía en la Villa 31 de la Ciudad de Buenos Aires y viajó a Tenerife para juntar dinero, con la intención de tener una vida mejor al regresar.

Dentro del elenco están Miguel Ángel Silvestre y Asier Etxeandia, dos de los actores principales de “Velvet”, que interpretan ahora a los proxenetas junto a Enric Auquer. Unos villanos que no son muy vivos ni tampoco tan malvados, sino que pasan por varios momentos que pueden generarnos desde una pequeña risa hasta cierta empatía.

Enric Auquer y Miguel Ángel Silvestre.TAMARA ARRANZ

De todas formas, la historia no gira entorno a ellos sino que son las tres mujeres a quienes seguimos durante la trama. Sánchez interpreta a una adicta, exprofesora de Biología que se refugió en el prostíbulo escapando de algo o alguien. Y la cubana Yany Prado interpreta a Coral, una joven dulce que dejó engañada la isla caribeña con la expectativa de ser mesera y terminó como una trabajadora sexual en la isla española.

Las tres volverán a salir al mundo después de mucho tiempo y eso no les hará tomar las mejores decisiones en la fuga. Algunas a tal punto que nos llegamos a reír de ellas y con ellas.

Con un ritmo dinámico e intenso que nos remite otra vez a su creador, Pina, la serie se puede ver de forma rápida y, si estabas con un poco de sueño y dudabas si ibas a poder prestarle la suficiente atención, no hay de qué preocuparte: la serie misma te va a dar una sacudida cada pocos minutos y no hace falta que estés pendiente de hipótesis y teorías porque todo es, como dijimos, estridente y explícito.