La cifra de fallecidos por coronavirus en el mundo superó los dos millones, según datos de la Universidad Johns Hopkins, confirmados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es casi igual a la población de Bruselas (Bélgica) o Viena (Austria).

Este sábado, la OMS notificó 14.718 muertes por Covid-19 en las últimas 24 horas a nivel global, por lo cual el número oficial de fallecimientos asciende a 2.001.773.

Si bien la cifra de decesos se basa en la información proporcinada por agencias gubernamentales, se cree que el número real de vidas perdidas es significativamente mayor, debido a pruebas inadecuadas y a los fallecimientos atribuidas incorrectamente a otras causas, especialmente a comienzos de brote.

Se cree que el número real de fallecimientos es significativamente mayor al informado.

Se llega a la impactante cifra a poco más de un año después de que se detectara por primera vez el virus en la ciudad de Wuhan, un momento en el que el área afectada se limitaba solo a China. 

Las imágenes son sorprendentemente similares en todo el mundo: filas de tumbas cavadas, cementerios rebalsados, hospitales colmados y trabajadores médicos que fallecen por falta de equipos de protección personal

Tenemos una cantidad terrible de muertes”, afirmó el Dr. Ashish Jha, experto en pandemias y decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, al mismo tiempo que aseguró: “Nuestra comunidad científica también realizó un trabajo extraordinario”.

En los países desarrollados, como los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Israel y Canadá, millones de ciudadanos ya recibieron al menos la primera dosis de alguna de las vacunas disponibles actualmente, desarrolladas velozmente por los principales laboratorios del mundo.

Si las inyecciones no se distribuyen de forma amplia y rápida, el virus podría ganar tiempo para mutar y derrotar a la vacuna.Orlando Pelichotti | Los Andes

Sin embargo, en otros países, las campañas de inmunización recién empiezan. Los expertos predicen otro año de pérdidas y penurias en lugares como México, Brasil, India e Irán, que, juntos, representan alrededor de una cuarta parte de las muertes a nivel global.

México, un país de 130 millones de personas azotado por la pandemia, recibió, hasta el momento, solo 500.000 dosis de vacunas y apenas puso la mitad de ellas en los brazos de los trabajadores de la salud.

El panorama contrasta fuertemente con la situación de su vecino más rico del norte. A pesar de los primeros retrasos, cientos de miles de personas se arremangan todos los días en los Estados Unidos, donde el virus mató ya a unas 390.000, la cifra más alta de todo el mundo.

A causa de la disparidad que existe entre las distintas naciones, el Dr. Soumya Swaminathan, científico jefe de la OMS, advirtió que “es muy poco probable que la inmunidad colectiva, que requeriría que al menos el 70% del mundo esté vacunado, se logre este año”.

"Si la vacunación se reduce a unos pocos países, no protegerá a todo el mundo”, anticipan.

“Quedó demostrado que no basta con eliminar el virus en solo algunos lugares. Si la vacunación se reduce a unos pocos países, no protegerá a las personas en todo el mundo”, anticipó Swaminathan esta semana.

Los expertos en salud temen que si las inyecciones no se distribuyen de forma amplia y rápida, el virus podría ganar tiempo para mutar y derrotar a la vacuna. De hecho, las variantes británica y sudafricana, cepas descubiertas recientemente, avanzan sin escrúpulo.

En este sentido, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, consideró que “la terrible cantidad de muertes se agravó por la ausencia de un esfuerzo coordinado global”. “La ciencia tuvo éxito, pero la solidaridad fracasó”, aseguró.

Un puesto de venta de comida en un mercado de Wuhan, donde se detectó por primera vez el virus.

Mientras tanto, en Wuhan, un equipo global de investigadores liderado por la OMS comenzó el jueves a investigar los orígenes del virus, que se cree que se propagó a los seres humanos a partir de la ingesta de animales salvajes.

La ciudad china de 11 millones de habitantes vuelve a estar bulliciosa, con pocas señales de que alguna vez fue el epicentro de la catástrofe, bloqueada durante 76 días, con más de 3800 muertos.

No tenemos miedo ni nos preocupamos como en el pasado”, describió Qin Qiong, propietario de una tienda de fideos. “Ahora vivimos una vida normal. Tomo el metro todos los días para ir a trabajar al taller.... A excepción de nuestros clientes, que tienen que usar máscaras, todo lo demás es igual”, relató.

Con información de AP y EFE.