Las vacaciones pueden ser el momento más esperado del año, pero si no se logra desconectar por completo, generan frustración.


Sueñan todo el año con las vacaciones y olvidarse por unos días de las preocupaciones del trabajo. Pero una vez que llegan al destino, van con el celular a la playa, se estresan si no hay wifi, y no dejan de chequear los mails. Eso es lo que le pasa a muchos argentinos. 

Según el Master Coach Daniel Colombo, por el nivel de exigencia con el que vivimos, para muchos lograr desconectarse requiere un verdadero ejercicio. Estos son algunos consejos para lograrlo. 

Smartphone playa (Clarín)

Silenciar los grupos de whatsapp laborales

Silenciarlos es lo mínimo. Si se puede, lo ideal sería irse de los grupos durante el período de descanso, y y volver después. También puede ser recomendable hacerlo con los grupos más personales, porque aunque no tengan que ver con el trabajo, son un caudal de información constante que nos mantiene vinculados a la rutina. Hay que avisar en el grupo que se va a estar desconectado y no disponible, para que no se genere ansiedad por no responder. 

Programar una respuesta automática en los mails

Es un arma más conocida para el descanso, y muy eficaz para alertar de que se está descansando. Hay que escribir el mensaje en tono coloquial, para que no parezca una simple respuesta robótica. Se debe programar desde el día previo a la salida de viaje, y desactivarlo el segundo día que se regrese al trabajo, para evitar una invasión desmedida de mails justo el primer día de reingreso.

Playa, verano. (UNSPLASH)

“Entrenarse” para no llamar al trabajo

Para los más adictos al trabajo, llamar una vez al día o dedicar una hora a chequear que todo esté bien es muy común, pero letal para el descanso. Colombo explica a Clarín que puede ser un ejercicio muy difícil, pero que vencer la tentación de llamar al trabajo es muy importante para que el descanso verdaderamente sea rendidor. 

Vivir el presente

A veces, aunque se logre desconectarse “materialmente” de mensajes y mails de trabajo, el problema es que asuntos que hay que resolver a la vuelta no dejan de darnos vuelta en la cabeza. En esos casos, los expertos recomiendan un ejercicio: preguntarse si es algo que se puede resolver en ese momento. Si la respuesta es NO, dejarlo pasar.

Abandonar las expectativas y dejarse sorprender

Este último punto está más relacionado a disfrutar efectivamente de las vacaciones. Hacerse grandes expectativas sobre el destino elegido o sobre cómo será ese tiempo en familia puede atentar contra el disfrute. Los especialistas recomiendan olvidar lo que se imaginó, vivir el momento y dejarse llevar.






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