El fenómeno ocupa un lugar central en las agendas de las naciones de todo el globo. Crecen los prejuicios y la xenofobia. 


Desde hace un tiempo, el fenómeno de las migraciones y su impacto a nivel mundial, comenzó a ocupar el centro de la escena de las principales naciones del globo. Es que la problemática ya no distingue entre países, culturas o continentes, y a medida que la humanidad se mueve, también crecen los prejuicios y la xenofobia. En este sentido, la periodista María Florencia Pérez en Revista VIVA, realiza un análisis de la situación en Argentina y el impacto que genera.

“La migración es un fenómeno complejo, multifacético y dinámico, que implica a personas muy diferentes, en situaciones y condiciones sociales también diversas”, explica Pérez en su artículo. Y agrega que, según el último informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que depende de Naciones Unidas, “la mayoría de los movimientos migratorios se produce por vías legales, aunque buena parte de la preocupación pública que genera este fenómeno se vincula a la irregularidad”.

Residentes venezolanos en Argentina (EFE)

En las páginas de los diarios y programas de televisión, la migración aparece como una problemática caótica y difícil de resolver. Sin embargo, si bien la OIM reconoce que el número de migrantes aumentó a lo largo del tiempo, también afirma que según sus estadísticas, en 2015 había aproximadamente 244 millones de migrantes internacionales en todo el mundo, cifra que equivale sólo al 3,3 por ciento de la población mundial.

“Estamos ante un fenómeno globalizado, interconectado y habitado cada vez por más expatriados. ¿Pero se trata de una tendencia in crescendo? Los demógrafos no tienen certezas sobre ello y advierten que es difícil hacer pronósticos cuando se trata de un fenómeno atado a coyunturas económicas y geopolíticas”, explica Pérez.

Migrantes rescatados frente la costa de Libia en el Mediterráneo (DPA).

En este sentido, y durante el último año, Argentina -específicamente en Buenos Aires- recibió la llegada de miles de venezolanos que huyeron de su país por la situación de crisis. Y por primera vez, superaron en cantidad a bolivianos y paraguayos, quienes históricamente lideraban la lista. “Dentro de América del Sur, la mayor parte llegó a Colombia: son más de un millón. En Perú, unos 500 mil. En Ecuador, Chile y la Argentina, rondan los 130 mil. Esto jamás se había dado. Para nosotros no es tan novedoso como para otros países que jamás fueron receptores de inmigración”, dice a ese medio, Lelio Mármora, director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo (IPMA), de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Para la periodista, los discursos públicos que hacen referencia al fenómeno, ya sea por parte de funcionarios como de otras personalidades, suelen ser estigmatizantes. “En períodos de recesión e inflación, se empieza a buscar culpables en vez de abordar los motivos estructurales de esos procesos. Y este fenómeno se da, incluso, en países como la Argentina, donde hasta el presidente es hijo de un inmigrante”, explica a VIVA, el antropólogo social Alejandro Grimson.

Sin embargo, y a pesar de los prejuicios, según el último informe de la OIM, los migrantes también pueden generar oportunidades para las economías locales de los países a los que arriban, por ejemplo, con la llegada de trabajadores jóvenes que pueden ayudar para reducir la presión sobre el sistema de pensiones, en países con poblaciones envejecidas.






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