Los manifestantes reclamaron poder volver a trabajar, con todos los protocolos correspondientes.


El lunes, una caravana de automóviles se concentró y se extendió desde Villanueva, pasando Benavídez, hasta Tigre, en reclamo de un levantamiento de la cuarentena y la habilitación para volver a trabajar con las precauciones indicadas.

Más de mil coches, según La Nación, se congregaron en la ruta y se manifestaron con banderas argentinas, gritos y bocinazos.

Hubo un retén policial, pero tras un acuerdo con los vecinos que se manifestaban, el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli indicó “no tomar ningún temperamento” y se permitió a la gente continuar hacia el centro de Tigre.

Tienen todo el derecho a manifestar, pero pusieron en riesgo el esfuerzo hecho por la comunidad de Tigre los últimos 60 días. Tenemos 20 infectados cada 100.000 habitantes, un número que fue fruto del esfuerzo conjunto de todos los actores de nuestra comunidad. Las puertas del municipio están abiertas para canalizar reclamos. Seamos responsables en esta etapa, cuidemos lo logrado”, dijo el lunes a la noche a La Nación el intendente tigrense Julio Zamora.

“Hubo bocinazos, pero mucho respeto. Sí tuve una fea sensación en el recorrido porque hubo gente que salió al paso de la caravana y gritaron insultos. Esto refuerza la grieta. Me sentí apenada, porque muchas veces vi marchas en las que no me movilizaba el motivo de la convocatoria y sin embargo los respeté. Me molesta que nos cataloguen de empresarios que quieren hacer trabajar a sus empleados y que nos paseamos en nuestras 4×4 y de alguna manera somos los propagadores de esta pandemia. No somos eso, somos personas que, con responsabilidad, defienden su derecho a poder trabajar y circular, con respeto ciudadano”, dijo Natalia, una de las vecinas que se manifestó.

“Hay mucha gente que la está pasando muy mal. Necesitamos poder salir a trabajar con los correspondientes protocolos de seguridad“, dijo Ismael Genta, vecino de Santa María de Tigre.




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