El jefe de Gabinete activó la estrategia oficial para llegar a una segunda vuelta contra la fórmula del peronismo y derrotarla en noviembre. 


Como en 2015 y 2017, Marcos Peña se puso al frente de la campaña electoral del oficialismo. “Él es el jefe y hay que acatar sus órdenes”, bajó línea el presidente Mauricio Macri en los últimos días en la Casa Rosada. El poder del funcionario hacia la tropa propia es total.

Tras 40 meses de gestión, lejos de erosionarse Peña se fortaleció. Atrás quedaron los cuestionamientos por su rol durante la crisis cambiaria de 2018 y los errores de administración. Los que lo ponían en tela de juicio, se tuvieron que ir.

Marcos Peña y Mauricio Macri.

En momentos de crisis o histeria electoral, Macri se refugia en los puros. Se blinda con aquellos que lo acompañan desde 2002 cuando organizó la “Fundación Creer y Crecer”, que en 2005 se convirtió en “Compromiso para el Cambio” con Peña ya como presidente de los Jóvenes PRO.

“Peña es Macri y Macri es Peña”, resuena entre los legisladores del PRO. El poder del jefe de Gabinete se consolidó más ahora que su líder político tiene un pleno en el balotaje. Porque es real el temor de un tercer puesto en octubre si crece la tercera vía, con el lavagnismo.

Estrategia

No hay un manual, pero Peña ya empezó a ordenar a la tropa con lineamientos claros. Hay un pedido de cambiar actitud, discursos y gestualidad. La misión no es sencilla: hay que transmitir optimismo en plena recesión y con inflación del 55,8% anual. Se instruyó a funcionarios y legisladores a copar los medios. El mensaje es: “Macri no sólo es el único sino el mejor candidato”.

Devoto de las estadísticas y mediciones, Peña contrató una consultora privada y le hizo un pedido preciso: analizar las horas de televisión y radio que tienen oficialistas y opositores desde que arrancó el año. La diferencia fue de siete a tres a favor de la oposición.

Además se lanzó la propaganda “Defensores del Cambio” a través de las redes sociales. Se trata de un “ejército” de voluntarios en todas las provincias que desde 2015 operan activamente en Facebook, Twitter y ahora también Instagram. En el Gobierno aseguran que son 300.000.

El fin es plantar bandera sin cometer el mismo error que el kirchnerismo: “No hay que hablarle a los propios”, dijo Peña. El jefe de Gabinete quiere buscar a los desencantados que hoy miran la tercera vía.

Peña entiende que hay desencantados que jamás irían a la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner, pero sí a Roberto Lavagna u otro de Argentina Federal. Córdoba, donde Macri arrasó en 2015, es una incógnita: hay que rearmar Cambiemos después de lo que fue en principio un papelón y luego una derrota histórica con Juan Schiaretti, ahora protagonista del armado peronista alternativo.

Roberto Lavagna. (AP Photo/Natacha Pisarenko)

En la jefatura de Gabinete analizan números que les preocupan: la intención de voto de Macri en el promedio de las encuestas está en el 28%. Hace un año y medio rozaba el 40%, antes de la debacle económica. Y con respecto a aquel 34,15% de las generales de 2015 ha perdido más de 1.500.000 votos.

Por eso la táctica estará apuntada a polarizar con la fórmula F-F, por un lado, y desgastar la tercera vía, por el otro. En el PRO estiman que los votos de Lavagna, Juan Manuel Urtubey, Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa son más permeables al discurso oficial que a lo que les puede proponer la alianza PJ-Unidad Ciudadana.

Peronización

Por esos motivos, Peña ordenó “peronizar” la campaña de Cambiemos. Apelar a conceptos como el rol clave del Estado y la justicia social. “Los que hablan de un Estado presente lo han devastado”, dijo el jueves en televisión. Y a la mañana siguiente envió a María Eugenia Vidal a visitar el flamante museo de la casa natal de Eva Duarte en la ciudad bonaerense de Los Toldos.

“Me siento muy cerca de los ideales que encarnaron Eva y Juan Domingo Perón. Ellos plantearon un cambio cultural muy profundo”, le dijo Vidal a Clarín el 30 de mayo de 2015. Luego de asumir no ha hecho otra cosa que defenestrar todo lo que huela a peronismo.

La primera señal concreta del actual giro fue el lanzamiento de medidas como los “Productos Esenciales” con controles en los supermercados para intentar despejar la idea de que el Gobierno no tiene plan contra la inflación. Una herramienta harto usada por el PJ.

El Gobierno apela así a lo que en 2015 le dio resultado: usar los códigos del justicialismo para sugestionar a los que votan peronismo pero aborrecen a Cristina Kirchner. Esto surgió en los focus group que manda Jaime Durán Barba, le admitió el viernes a este medio un funcionario.

Imagen ilustrativa. Productos Esenciales.

Es una movida con riesgos: el contexto actual nada tiene que ver con el de cuatro años atrás cuando el kirchnerismo venía de un desgaste de 12 años. Incluso hoy Cristina Kirchner es la opositora que más mide, superando a Macri en algunas encuestas.

Además, Macri ha perdido aliados clave de aquel momento. Gerónimo “Momo” Venegas, quien le acercó las 62 Organizaciones Peronistas, ha fallecido. Y Eduardo Duhalde no para de criticar con virulencia al Presidente.

Hugo Moyano, pieza fundamental de la peronización de Macri con inauguración incluida del primer monumento a Perón en la Capital Federal 17 días antes de la elección general, hoy pide que voten por la fórmula Fernández-Fernández.




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