En el marco de un homenaje a Lino E. Spilimbergo, uno de los maestros del arte  argentino, el pasado sábado 7 de abril quedaron inaugurados dos frescos de cinco metros cuadrados cada uno en el Museo de Unquillo que lleva el nombre del pintor.

El proyecto fue financiado por la Municipalidad de Unquillo, y contó con la participación del pintor Álvaro Izurieta, y de Bernardo Molinas, un artista especialista en fresquismo.

Inauguración de los frescos en homenaje a Lino E. Spilimbergo.

Asimismo, participaron del proyecto alumnos del IPEM 23 de Unquillo, que cuenta con una tecnicatura es Arte Visuales, para hacer allí pasantías.

"Convocamos a Álvaro Iruzieta que es un gran pintor de acá y sabe mucho de Spillimbergo, y a Bernardo Molinas, un artista ítalo argentino que se dedica al fresquismo, para trabajar con la consigna Homenaje a Spilimbergo. Levantamos dos muros antisísmicos, con una buena capa aisladora, en el jardín del museo y luego les colocaremos un techo curvo en pollicarbonato, luces led y un vidrio templado para protegerlo del clima y del vandalismo", explico Ana Lía Schneider, directora del museo.
Elaboración de frescos en el Museo Lino E. Spilimbergo.

Cabe aclarar que el fresquismo es una de las grandes técnicas de la historia, proveniente de Italia. Ejemplo de ello son las icónicas pinturas de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

Respecto a la técnica pictórica del italiano, éste utiliza agua y pigmentos que entran en la cal, durando siglos ya que no necesita aglutinantes orgánicos, que se deterioran en pocas decenas de años.

La obra

Tras la realización de un boceto, los artistas convocados, Izurieta y Molinas, se pusieron a trabajar durante siete días; Izurieta avanzó sobre los últimos años de Spilimbergo, mientras que Molinas priorizó su etapa de juventud.

"Yo pinto un Spilimbergo más joven porque parto de esa pintura que hacía del campo, de campesinos; después él se va a Italia y hace algunas cosas que tienen que ver con la pintura italiana", expresó Molinas.

Fresco realizado por Bernardo Molinas.

Mientras que Izurieta indicó: "Yo hago el Spilimbergo anciano; él vino aquí en 1959. Yo vine unos cuantos años después, pero soy bastante conocedor de su obra y su vida, es un mito ya para nosotros".

Fresco realizado por Álvaro Izurieta.

"Conozco mucho de los grandes maestros, pero no lo había intentado nunca. No es ni óleo, ni acuarela; es distinto a todo. Ya le voy encontrando la vuelta, pero no es fácil. Me interesa mucho porque es la gran técnica de la historia", sostuvo Izurieta.

Bernardo Molinas

Radicado desde hace años en Italia, Molinas participó también de la restauración de la Capilla Buffo de Unquillo, y fue el encargado de traer de Europa las nanopartículas para fijar los pigmentos de la restauración que se efectuaba en ese momento.

"Argentina tiene una riqueza razonable en frescos y la mayoría viene de Italia. Yo hice en 2011un fresco en Quilmes, en 2013 otro en Santa Fe y otros dos en San Justo el año pasado. Y ahora dos acá. Es una técnica que ha sido dejada de lado, en parte porque se buscan otros modos de expresarse, pero además porque tiene unas dificultades  y ciertas reglas: el fresco se va haciendo de a jornadas, lo que no se pintó hoy hay que tirarlo abajo porque la cal se va poniendo sólida. Nosotros estamos haciendo jornadas de 10 horas", contó el artista mientras realizaban los frescos.