Continúan las fiestas clandestinas a pesar de las restricciones y del impacto negativo que tienen en la lucha para bajar los contagios de coronavirus. En Río Negro, la policía terminó a las trompadas con un empleado penitenciario que se negaba a cumplir con la normativa vigente: perdió varios dientes.

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En la reunión había más de 20 personas y se produjo en una casa del Alto, más precisamente en calle Giachino al 3900, según detalla El Cordillerano. Por estos festejos se hicieron presentes en el lugar inspectores municipales y personal de la policía de la Comisaria 42.

Por esta fiesta se labró un acta al dueño de la casa, pero luego de esto uno de los participantes terminó a las trompadas con las autoridades provinciales. Esta persona que se negaba a acatar las ordenes era un cabo del Servicio Penitenciario Provincial de Bariloche: no quiso dar sus datos y agredió físicamente a quienes estaban realizando el operativo.

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Producto de la golpiza, el empleado penitenciario perdió varios dientes y terminó detenido ya que se lo imputó en una doble causa: por incumplimiento del artículo 205 del Código Penal y por resistencia a la autoridad.