El truco para evitar que el aceite salpique al hacer un huevo frito: solo necesitas una pizca de este ingrediente
Una técnica casera y económica combate las salpicaduras en la sartén y ayuda a lograr bordes dorados y crujientes al cocinar.


Preparar un huevo frito es uno de los platos más simples y tradicionales de la cocina cotidiana, pero suele dejar secuelas incómodas: salpicaduras de grasa por toda la mesada, paredes manchadas y, en ocasiones, quemaduras dolorosas en los brazos. Aunque existen diversos accesorios como tapas antiestáticas o pantallas metálicas, eliminar las salpicaduras directamente desde la sartén es posible aplicando un método casero muy fácil.

A través de la cuenta de TikTok Recetas Casa Martínez, la creadora de contenido reveló el truco que aprendió de su madre para cocinar sin líos: espolvorear una mínima pizca de harina en el aceite caliente justo antes de incorporar el huevo. Según mostró en su video, el ingrediente permite freír a muy corta distancia sin que salte "nada, ni una gotita", logrando además la codiciada "puntilla" dorada y crujiente en los bordes.

Para aplicar la técnica de forma correcta y evitar que queden restos de ingrediente en la comida, conviene seguir estas recomendaciones:

Entre otros métodos populares, también se suele utilizar una pizca de sal en el fondo de la sartén. Por el contrario, los expertos aconsejan evitar la costumbre de dejar media cáscara de huevo dentro del aceite mientras se fríe, ya que puede transmitir bacterias presentes en la superficie exterior del huevo.

El secreto de este truco radica en la forma en que interactúan el agua y la materia grasa a elevadas temperaturas. El aceite y el agua no se mezclan, y tienen puntos de ebullición muy diferentes. El huevo contiene un alto porcentaje de agua (especialmente en la clara), al tomar contacto con el aceite caliente, esa humedad se evapora de manera instantánea y violenta, atrapando pequeñas gotas de grasa que salen despedidas hacia afuera en forma de salpicaduras.

Al sumar una pizca de harina justo antes de freír, las partículas de almidón actúan como una microesponja en la superficie de la sartén. La harina absorbe el exceso de humedad libre antes de que choque directamente con el aceite hirviendo, amortiguando la evaporación repentina. De esta manera, se evita la explosión de vapor dentro de la sartén y se logra una cocción uniforme con bordes bien crocantes.