Durante décadas prevaleció la idea de que la vejez conlleva de forma inevitable la pérdida de memoria, el enlentecimiento del pensamiento y un deterioro cognitivo progresivo. Sin embargo, la ciencia contemporánea desmiente que el envejecimiento sea sinónimo de decadencia mental automática. La plasticidad cerebral y los hábitos cotidianos desempeñan un papel mucho más determinante que la propia carga genética en la conservación de la lucidez durante las etapas avanzadas de la vida.

Facundo Pereyra, gastroenterólogo: "Después de los 40 años hay que evitar el alcohol, el cigarrillo, la privación de sueño y los vínculos nocivos"
En ese marco, la terapeuta ocupacional y creadora del Método Neurofitness®, Catalina Hoffmann, enfatizó la necesidad de superar los tradicionales pasatiempos para ofrecerle al cerebro un entrenamiento integral: "Nuestro cerebro es vago, pero muy obediente y eso significa que actuará y funcionará en base a los estímulos que decidamos darle. Si le enseñamos a trabajar bajo la ley del mínimo esfuerzo, así lo hará. Pero si conservamos la curiosidad y le obligamos a estudiar, aprender, investigar y aventurarse, seguirá nuestras instrucciones".

Más allá de las trivias: el riesgo de la zona de confort
Al ser consultada sobre la eficacia de completar crucigramas o sudokus para proteger la mente, la especialista fue contundente: "No, no lo es. Hacer ese tipo de actividades está bien, pero el cerebro tiene muchas habilidades y áreas y hay que trabajar todas ellas. Si nos limitamos a uno o dos pasatiempos, estamos continuamente en nuestra zona de confort y trabajamos siempre lo mismo. Y un cerebro bien entrenado necesita retos reales y variados".
Hoffmann señaló además los tres hábitos cotidianos que más erosionan la agilidad mental en adultos:
- Uso pasivo de pantallas: El scrolling por aburrimiento priva al cerebro de pausas clave y genera impulsos dopaminérgicos efímeros que acortan la capacidad de atención.
- Deshidratación y bebidas azucaradas o con alcohol: Esperar a tener sed para beber agua perjudica el rendimiento neuronal inmediato.
- Mala higiene del sueño: La irregularidad horaria o dormir pocas horas impide que el sistema linfático cerebral realice la limpieza de toxinas acumuladas durante el día.
Para construir una rutina saludable, la experta resumió sus tres pilares recomendados: "La meditación, realizar ejercicios de entrenamiento cerebral durante unos 10 minutos diarios y el cuidado al máximo de la higiene del sueño".


Qué significa escribir en escribir en cursiva, imprenta y mayúsculas
Por qué funciona: la reserva cognitiva y la neurogenesis adulta
La postura de Hoffmann se alinea con investigaciones modernas sobre el concepto de reserva cognitiva y neuroplasticidad. Cuando una persona realiza siempre la misma tarea (como resolver un tipo específico de acertijo), el cerebro automatiza el proceso a través de vías neuronales ya consolidadas, reduciendo el consumo de energía y la exigencia cognitiva.

Para estimular la neurogénesis (la generación de nuevas neuronas en el hipocampo) y la sinaptogénesis (creación de nuevas conexiones), el sistema nervioso requiere el aprendizaje de habilidades complejas no automatizadas, tales como aprender un idioma, tocar un instrumento musical o practicar una disciplina corporal nueva. Estos retos obligan al cerebro a reclutar redes neuronales alternativas, construyendo una red de contención estructural que protege al individuo frente al deterioro asociado a la edad.

