A partir de la cuarta década de vida, el organismo experimenta transformaciones fisiológicas progresivas. La tasa metabólica tiende a desacelerarse, la capacidad digestiva disminuye y se vuelve más exigente, y la vulnerabilidad ante la inflamación sistémica de bajo grado se incrementa. Frente a estos cambios de etapa, ajustar las pautas de estilo de vida resulta indispensable para preservar la vitalidad y prevenir el desarrollo de patologías crónicas.
En ese marco, el médico gastroenterólogo Facundo Pereyra (creador del popular Programa B15 de salud digestiva e intestinal) resumió las cuatro cosas centrales que se deben evitar estrictamente al cruzar la barrera de los 40 años para no acelerar el deterioro biológico.
Las recomendaciones del gastroenterólogo.(Canva)
Los cuatro factores a restringir según el especialista
A través de sus canales de divulgación, el profesional enfatizó que el cuidado digestivo e inmunológico depende de erradicar hábitos fuertemente arraigados en la rutina:
El consumo de alcohol: Pereyra derribó mitos sobre supuestos beneficios moderados y fue contundente respecto a sus efectos biológicos. "Primero el alcohol. Desgraciadamente es difícil esto que les digo, pero no hay ninguna evidencia de que sea bueno para la salud,es tóxico para todas las células", remarcó.
Cigarrillo y dispositivos de vapeo: Advirtió que ambas modalidades dañan severamente la mucosa digestiva, el sistema respiratorio y el rendimiento cognitivo: "Obviamente el pucho y el vapeo. Terrible, terrible daño a los pulmones y al cerebro de ambos".
LO QUE HAY QUE EVITAR DESPUÉS DE LOS 40 🩺🫀
El gastroenterólogo Facundo Pereyra explica por qué hay que erradicar el alcohol, el cigarrillo, la falta de sueño y las relaciones tóxicas para frenar la inflamación del cuerpo. pic.twitter.com/gcAYYh675t
La privación o postergación del descanso: Señaló el hábito de restar horas de sueño para cumplir con exigencias diarias como una fuente directa de estrés orgánico. "No negociemos el sueño con otras actividades. A veces nos pasa que queremos hacer cosas y le sacamos horas al sueño, eso es muy malo y es muy inflamatorio para nuestro ser", puntualizó.
Vínculos interpersonales conflictivos: Mencionó la importancia del entorno afectivo sobre la salud general. "Evitemos a la gente tóxica y pasemos tiempo con gente que nos nutra, que nos dé alegría y bienestar", concluyó el gastroenterólogo.
La barrera intestinal, el estrés oxidativo y el eje cerebro-intestino
Las advertencias formuladas por Pereyra encuentran un sólido respaldo en la fisiología médica y en la neurogastroenterología contemporánea. Con el paso de los años, el consumo de alcohol y tabaco altera directamente la integridad de la barrera mucosa intestinal, incrementando la permeabilidad selectiva del epitelio. Esto permite el paso de lipopolisacáridos (LPS) y endotoxinas a la circulación sanguínea, lo que desencadena respuestas inflamatorias crónicas que sobrecargan el hígado y deterioran la microbiota digestiva.
El ejercicio es clave para quienes están en sus 40s.(Canva)
Asimismo, la privación crónica de sueño interrumpe la producción nocturna de melatonina y altera los ritmos circadianos del tracto digestivo, elevando los niveles de cortisol e incidiendo negativamente en la motilidad gástrica. Por último, la inclusión del estrés vinculatorio responde al funcionamiento del eje cerebro-intestino: los conflictos emocionales sostenidos activan la vía del estrés vagal, modificando la composición de la flora intestinal y favoreciendo cuadros de dispepsia, reflujo e irritabilidad digestiva.