El auge global de las inyecciones para la pérdida de peso, fármacos encuadrados como análogos de GLP-1, revolucionó las discusiones sobre salud metabólica. Durante una emisión del programa Cuestión de Peso (El Trece), el médico especialista en nutrición Alberto Cormillot abordó en detalle el funcionamiento de estas moléculas, sus contraindicaciones y la razón por la cual no se utilizan como recurso dentro del tratamiento televisivo.
Cormillot detalló que los medicamentos basados en la hormona GLP-1 imitan una señal intestinal que retarda el vaciado gástrico y actúa sobre el cerebro, reduciendo progresivamente la sensación de hambre. "El intestino, cuando comés, te manda la GLP-1 que te dice 'ya estamos llenos'. Esto es parecido al 90%, solamente que dura más tiempo", explicó el profesional. Sin embargo, remarcó que el uso descontrolado o sin seguimiento médico puede convertir a esta herramienta farmacológica en "un pelotazo en contra".
Alberto Cormillot.(Captura)
Los motivos del programa: hábito, costo y adaptación corporal
Al ser consultado sobre la ausencia de este tratamiento inyectable entre los participantes del ciclo, el médico argumentó dos razones centrales: la construcción de conducta y la accesibilidad económica.
"En ellos no se usa porque lo que están haciendo es un cambio de hábitos. Además, estas inyecciones son extremadamente caras y el acceso sigue siendo inaccesible para la mayoría de las personas", sostuvo Cormillot.
El especialista hizo hincapié en que un descenso de peso excesivamente veloz obstaculiza la adaptación del esquema corporal y la preservación de la masa muscular. Cuando el paciente no realiza un aprendizaje alimentario en paralelo ni cuida el tejido muscular, el cese del medicamento suele derivar en rebotes o en dificultades para reconocer el propio cuerpo.
Contraindicaciones severas y el riesgo de los cálculos biliares
En el piso del programa, la médica Gabriela advirtió sobre la peligrosidad de la automedicación y el uso irracional de fármacos de venta libre, mientras que Cormillot enumeró los riesgos específicos de aplicar inyecciones para adelgazar sin supervisión clínica.
Entre las contraindicaciones absolutas, Cormillot destacó los antecedentes personales o familiares de cáncer de tiroides. Asimismo, señaló que un descenso acelerado de peso generado por dosis inadecuadas o dietas ultra restrictivas incrementa el riesgo de movilizar cálculos en la vesícula, pudiendo desencadenar cólicos hepáticos o pancreatitis. Respecto a versiones circulantes en redes sobre supuestos daños visuales, el especialista aclaró que se trata de eventos "muy excepcionales" que no deben generar alarma infundada.
Resignificación científica: la supresión de la recompensa y el efecto de rebote
Desde la perspectiva de la neurobiología de la nutrición, los análogos de GLP-1 trascienden la simple regulación del sistema digestivo. Al interactuar con los receptores dopaminérgicos del cerebro, disminuyen la señal de recompensa asociada a la comida, lo que explica su investigación actual en cuadros de adicciones o conductas compulsivas.
Sin embargo, la evidencia clínica demuestra que estos fármacos no corrigen de forma permanente los factores socioambientales ni las pautas de conducta del paciente. Si la intervención química no se acompaña de una reeducación nutricional y un entrenamiento de fuerza para proteger la masa magra, la interrupción del tratamiento restituye los niveles previos de grelina (hormona del hambre), provocando un rápido retorno al peso inicial.