Dormir boca arriba o de costado: cuál es la forma correcta y por qué los expertos en sueños la recomiendan
La postura nocturna influye directamente en la alineación de la columna, la oxigenación del cerebro y la prevención de ronquidos o apneas.


Lograr un descanso reparador no depende únicamente de cumplir con las ocho horas de sueño recomendadas o de contar con un colchón adecuado. La posición en la que el cuerpo reposa durante la noche desempeña un papel determinante en la mecánica respiratoria, la circulación sanguínea y la salud neuromuscular.

Entre las posturas más habituales se debaten principalmente dos opciones: recostarse boca arriba o de costado. Aunque ambas cuentan con beneficios específicos, las principales entidades médicas internacionales identifican marcadas diferencias en el impacto biológico de cada una.
Para la mayoría de los adultos, descansar de costado, preferentemente sobre el flanco izquierdo, representa la alternativa clínicamente más favorable.

"Dormir de costado en lugar de boca arriba puede ayudar a mantener las vías respiratorias abiertas durante el descanso", señalan los protocolos del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI). Asimismo, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño destaca que la posición lateral funciona como una medida no invasiva clave para reducir la roncopatía y mitigar los colapsos de aire en pacientes con apnea obstructiva del sueño.
Más allá de los beneficios respiratorios expresados por los organismos de salud, la neurociencia aporta una razón fundamental para priorizar la postura lateral: el funcionamiento del sistema glinfático.

Estudios neurobiológicos han demostrado que durante el sueño lateral se optimiza la depuración de residuos metabólicos en el cerebro. La posición de costado facilita el flujo de líquido cefalorraquídeo que "lava" el tejido cerebral, eliminando toxinas como la proteína beta-amiloide, cuya acumulación está directamente vinculada al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Asimismo, la inclinación sobre el lado izquierdo previene el reflujo gastroesofágico gracias a la disposición anatómica del estómago y disminuye la presión sobre la vena cava inferior, mejorando la circulación de retorno al corazón.
En contraste, apoyarse boca arriba favorece una distribución simétrica del peso corporal y ayuda a mantener la columna alineada. Sin embargo, la gravedad puede jugar en contra: "En algunas personas puede aumentar los ronquidos porque la lengua y otros tejidos pueden desplazarse hacia la parte posterior de la garganta", advierten los especialistas.

Para optimizar cualquiera de las dos posturas, los expertos sugieren ajustes ergonómicos simples: si se duerme de costado, utilizar una almohada alta que mantenga la cabeza alineada con los hombros y colocar un almadhón entre las rodillas; si se prefiere descansar boca arriba, colocar un suplemento bajo las rodillas para aliviar la tensión lumbar.