Sydney Sweeney se ha consolidado como una de las figuras más influyentes de la nueva generación de Hollywood. A sus 28 años, la actriz ha asumido roles físicamente exigentes en producciones como La asistenta o la película biográfica sobre la boxeadora Christy Martin, papeles que requirieron una preparación atlética intensa. Sin embargo, su plan de entrenamiento rompe con el paradigma clásico que durante años asoció la rutina física femenina al trabajo aeróbico prolongado para perder peso.
Diseñado junto al reconocido preparador físico Jono Castano, el programa de la actriz destrona al cardio largo y ubica a la fuerza muscular como la columna vertebral de su salud física y postura.
"El cardio no es un elemento central": la filosofía de Sweeney
A diferencia de los planes tradicionales de gimnasio centrados en pasar horas sobre la cinta o la bicicleta fija, la rutina de la actriz reduce el ejercicio aeróbico a una breve entrada en calor o vuelta a la calma de entre 5 y 10 minutos.
El físico de la actriz es muy elogiado por los fans.(Canva)
"En mis entrenamientos, el cardio no es un elemento central, sino el calentamiento o el enfriamiento", es la premisa técnica que resume el método ideado por Castano. Dentro de este breve apartado, Sweeney recurre a saltos con soga (skipping) o caminatas en cinta con inclinación para activar el sistema cardiovascular sin agotar las reservas de energía necesarias para el levantamiento de pesas.
El valor de la fuerza: cuatro días y movimientos multiarticulares
El programa de Sweeney desmiente además la necesidad de entrenar los siete días de la semana. Su plan contempla cuatro jornadas de entrenamiento semanal, reservando tres días completos para la recuperación tisular y el descanso del sistema nervioso.
La actriz estadounidense se muestra a diario en el gimnasio.(Gentileza)
En las sesiones, el protagonismo recae en movimientos básicos multiarticulares ejecutados con peso libre (barras y mancuernas) y máquinas: sentadillas, peso muerto, press de piernas, flexiones de brazos y estocadas. El esquema de trabajo utiliza generalmente cuatro series de 12 repeticiones por ejercicio, combinando luego estímulos de resistencia funcional derivados del CrossFit y ejercicios con peso corporal como planchas y puentes de glúteo.
Resignificación científica: por qué la fuerza supera al cardio tradicional
La postura de Sweeney y su entrenador se alinea con la evidencia científica actual respaldada por el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM). El entrenamiento de fuerza no solo estimula la densidad ósea y previene lesiones articulares, sino que genera el fenómeno conocido como EPOC (Consumo Excesivo de Oxígeno Post-Ejercicio).
Sweeney asegura que centra sus entrenamientos en el calentamiento y la elongación.(Instagram)
Durante la sesión de fuerza, las microlesiones estructurales en la masa muscular obligan al organismo a reparar tejidos en las horas posteriores. Este proceso eleva la tasa metabólica en reposo, haciendo que el cuerpo continúe quemando calorías y oxidando grasas hasta 24 y 48 horas después de finalizada la rutina.
En contraste, el cardio continuo exclusivo suele estancar el gasto calórico y promover la degradación de masa muscular si no se acompaña de estímulos de tensión. Priorizar la fuerza, como demuestra Sweeney, permite esculpir la figura, ganar estabilidad y lograr un metabolismo óptimo y resistente al paso del tiempo.