El Doctor La Rosa, médico: "El verdadero secreto de la cafeína no está en tomar por tomar, sino en cuidar la dosis, la frecuencia de consumo y el horario"
El especialista explicó por qué superar el punto de equilibrio neurológico reduce el rendimiento cognitivo y detalló el esquema ideal para optimizar la concentración.
El médico explicó cómo dosificar el consumo de café.(Gentileza)
El café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo para combatir la fatiga cotidiana y potenciar el rendimiento intelectual. Sin embargo, la idea arraigada de que a mayor cantidad de tazas consumidas se logra un estado de alerta superior es un error sistemático que perjudica la productividad y la salud cognitiva. Lejos de ser un estímulo ilimitado, la cafeína responde a ventanas de dosis y horarios precisos para resultar efectiva.
A través de sus canales de divulgación médica, el Doctor La Rosa analizó los límites biológicos del consumo de café y advirtió sobre las consecuencias de sobrepasar la barrera óptima de estimulación.
Por qué tomar café indiscriminadamente puede ser perjudicial.(Canva)
El límite neurológico: más cantidad no significa mejor rendimiento
El especialista remarcó que el impacto del insumo sobre la función cerebral depende de una ecuación estricta de cantidad y oportunidad. "El problema de la cafeína está en la dosis, en la frecuencia de consumo y en el horario. Si te excedés en la dosis, te vas a sentir más alerta, pero vas a empezar a cometer más errores. Por eso, no es una situación donde más te sirva para cumplir más el efecto, es todo lo contrario", señaló La Rosa.
El médico describió el fenómeno que ocurre cuando se recurre a ingestas consecutivas sin pausa: "Hay un punto de excitación y de energía ideal. Y pasado ese punto, la performance de tu cerebro empeora. Esta es la típica situación donde te tomaste tres cafés relativamente seguido y ahora estás demasiado acelerado".
¿CUÁNTOS CAFÉS TOMÁS POR DÍA? ☕🧠
El Doctor La Rosa explicó por qué pasarse de los 200 mg de cafeína arruina el rendimiento cerebral y aumenta los errores. La ventana de tiempo exacta para tomar la primera taza y mantener el foco intacto. pic.twitter.com/ijgXCmrNI7
Para evitar la sobreestimulación y mantener la precisión cognitiva, el profesional contrapuso los topes máximos con las cifras verdaderamente eficientes:
Tolerancia máxima general: "La dosis diaria que se suele recomendar como máximo es de 400 mg de cafeína", indicó el especialista.
Dosis de máxima precisión: "La evidencia de atención para el mejor punto entre capacidad de atención y velocidad de reacción sin cometer errores está apenas por encima de los 200 mg, un poco más de la mitad de lo que vos podés tomar por día, que son dos tazas de café promedio", precisó.
Para maximizar el enfoque intelectual o laboral sin alterar el sistema nervioso, La Rosa propuso un esquema temporal de ingesta: "Te recomiendo que consumas la primera 45 minutos antes de la actividad y la segunda durante la actividad si dura varias horas y tenés que pensar y estar alerta".
Resignificación neurobiológica: antagonismo de adenosina y la Ley de Yerkes-Dodson
La explicación médica del Doctor La Rosa se sustenta en principios fundamentales de la neurofisiología. A nivel molecular, la cafeína actúa como un antagonista competitivo de los receptores de adenosina en el cerebro. La adenosina es el nucleósido responsable de acumular la sensación de cansancio a lo largo del día; al bloquear sus receptores, la cafeína previene la señal de fatiga y promueve la liberación indirecta de dopamina y noradrenalina.
Tomar café.(Canva)
Sin embargo, el comportamiento del rendimiento cognitivo bajo estimulantes responde a la Ley de Yerkes-Dodson, un modelo clásico de la psicología experimental. Esta ley demuestra que la relación entre la excitación neurológica (arousal) y la performance tiene forma de U invertida. Un nivel moderado de estimulación optimiza la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento, pero al superar ese umbral dulce, alrededor de los 200 mg, el exceso de estimulación noradrenérgica gatilla ansiedad, temblor fino, hipervigilancia y pérdida de flexibilidad cognitiva, provocando un aumento en la tasa de errores ejecutivos.