El impacto del tiempo que dedicamos frente a las pantallas en el bienestar emocional vuelve a situarse en el centro del debate científico. Con el consumo de plataformas digitales integrado en la rutina diaria, la frontera entre el entretenimiento y el malestar psicológico es cada vez más difusa. Un reciente trabajo publicado en la revista npj Mental Health Researchanalizó los patrones de consumo digital y su vinculación con la salud mental en adultos.
La investigación, llevada a cabo por especialistas de las universidades de Cincinnati y Northwestern, analizó datos recopilados entre 2014 y 2024 en más de 183.000 encuestas anónimas a personas de entre 18 y 70 años. A través de un modelo de aprendizaje automático, los científicos identificaron que pasar más de 150 minutos diarios, es decir, dos horas y media, en redes sociales se asocia con una mayor presencia de síntomas de depresión declarados por los propios participantes.
El uso intenso de las redes sociales evidenció problemas de salud mental.(Canva)
La diferencia entre asociación y causalidad
El estudio reveló que la señal estadística comenzaba a manifestarse a partir de los 15 minutos diarios y cobraba mayor peso al superar las dos horas y media. A diferencia de investigaciones previas enfocadas de forma genérica en el tiempo total de pantalla o limitadas a muestras de adolescentes, esta medición mantuvo una notable estabilidad a lo largo de los 11 años analizados.
De hecho, el uso de redes sociales se posicionó como un indicador más relevante para diferenciar a las personas con depresión que el tiempo dedicado a mirar televisión, navegar por sitios web o jugar a videojuegos.
Redes sociales.(Canva)
Sin embargo, los autores enfatizan la naturaleza observacional del trabajo. El hallazgo demuestra una correlación estadística constante, pero no establece una relación de causa y efecto. Es decir, los datos no confirman si pasar más tiempo en las plataformas provoca el malestar o si, por el contrario, las personas que atraviesan estados depresivos recurren con mayor frecuencia al uso prolongado de las redes. Por este motivo, los 150 minutos no constituyen un límite médico definitivo, sino una pauta de atención.
¿Por qué ocurre? El bucle de comparación social y el procesamiento dopaminérgico
Desde la perspectiva de la psicología cognitiva y la neurobiología, el vínculo entre el uso excesivo de redes sociales y el malestar afectivo se explica a través de dos mecanismos principales. En primer lugar, la exposición prolongada a contenidos digitales estimula el fenómeno de la comparación social ascendente, donde los usuarios evalúan su realidad cotidiana frente a las versiones idealizadas que otros exhiben en línea, lo que incrementa los sentimientos de soledad, inadecuación y baja autoestima.
Cuándo hay que prestarle atención al uso de las redes sociales.(Canva)
En segundo lugar, las interfaces de las plataformas están diseñadas con sistemas de recompensa variable que generan inyecciones intermitentes de dopamina. Al consumir publicaciones de manera pasiva durante horas (infinite scroll), el sistema nervioso experimenta un agotamiento progresivo del circuito de recompensa. Esto puede derivar en anhedonia (la incapacidad de sentir placer en actividades cotidianas fuera de la pantalla) y en una interrupción de hábitos protectores como la actividad física, el descanso reparador y la interacción social presencial.