Las mujeres son mayoría en la dirección de proyectos científicos.   


La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) registra un notable crecimiento en la cantidad de mujeres a cargo de la dirección de proyectos de investigación, respecto de mediciones de dos décadas atrás.

Según la Secretaría de Ciencia, Arte e Innovación Tecnológica de la UNT (SCAIT), en poco más de 20 años, las mujeres pasaron a conducir del 42% al 64% de las investigaciones. Sin embargo, al frente de los institutos y en otras áreas de toma de decisiones siguen siendo minoría.

Actualmente, la UNT registra poco más de 1.950 docentes investigadores en total, de los cuales el 65% son mujeres, de acuerdo a los datos de 2018 que maneja esta secretaría (SCAIT).

Se informó que las actuales cifras resultan alentadoras porque son superadoras de la media nacional en cuanto al porcentaje de mujeres que dirigen proyectos -ya que sumando todas las categorías de investigación- arrojan un porcentaje inferior al 50%. Esto no significa que en la UNT la situación para las mujeres sea de plena equidad ni que esté ajena a la realidad nacional: aún es un ámbito en el cual a la mujer le resulta muy difícil progresar en su carrera.

Datos estadísticos muestran que sólo el 11% de las 20.679 científicas alcanzó la categoría de investigador superior -en el caso de los varones, llegó el 17% de los 13.645.

En cuanto a los claustros universitarios en Argentina, el 89% de los rectores son varones, al igual que el 73% de los vicerrectores y más de la mitad de los secretarios de ciencia y tecnología. En el ámbito local, en la conducción de las 13 unidades académicas de la UNT también se registra una mayoría masculina: ocho frente cinco. Además, casi todas las decanas conducen facultades humanísticas (Arte, Filosofía, Psicología y Derecho). En cuanto a los institutos de investigación de doble dependencia entre la UNT y el Conicet, a la mayoría los dirigen hombres.

Segun Beatriz Garrido, doctora en Historia de la UNT y máster en problemáticas de género, señala que en el ámbito de la práctica científica universitaria los obstáculos objetivos y el “techo de cristal” persisten: “encontramos barreras internas -que se relacionan con la imagen que las mujeres perciben de sí mismas y con los límites que se autoimponen- y barreras externas -las impuestas socialmente-“.

Agrega que las mujeres continúan eligiendo profesiones que les permite mantener roles tradicionales -amas de casa, madres o esposas-, aun cuando no existen impedimentos aparentes para que prefieran cualquier otra.




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