"Tanta violencia es manifestación de impotencia ante muchas situaciones, donde el estado y la justicia no estuvieron a la altura de los hechos para resolverlos con prontitud". Esto es lo que señala el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, junto al Equipo de Pastoral Social, a raíz del hecho de justicia por mano propia que se registró en esta ciudad con la violación y muerte de una niña de nueve años Abigail Riquel y, el posterior, asesinato por los vecinos del presunto autor del hecho.

El documento emitido por las autoridades eclesiásticas locales dice lo siguiente:

Acompañamos el dolor de la familia Riquel y vecinos de la niña asesinada con tanta violencia, así como tantos niños y ciudadanos de nuestra sociedad que sufren la muerte injustamente.

También asistimos conmovidos y consternados por la forma de realizar justicia en manos de la gente. Tanta violencia es manifestación de impotencia ante muchas situaciones, donde el estado y la justicia no estuvieron a la altura de los hechos para resolverlos con prontitud. Son formas de violencias también el silencio, el abandono y la complicidad Pedimos a las autoridades en los tres poderes del estado a resolver con lucidez y responsabilidad y con acciones concretas el problema de la inseguridad, la violencia, la impunidad y la injusticia que viene acaeciendo en nuestra provincia.

A la sociedad toda hacemos un llamado a la paz y a la concordia, a la responsabilidad de la participación ciudadana para buscar el bien común y la solidaridad.

A la Iglesia y a todos los creyentes los invitamos a brindar el testimonio de nuestra fe y esperanza para fortalecer el amor fraterno, todos hijos de Dios, mediante el servicio de la reconciliación, el perdón y la caridad fraterna. El perdón lleva a la paz.

Hacemos nuestras las palabras del Papa Francisco cuando dice; "cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas. La violencia engendra violencia, el odio engendra más odio y la muerte más muerte. Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible.

Esta cadena de violencia se rompe con la verdad, la justicia y la fuerza del amor fraterno, asumido y ejercido potodos, , cada uno de su realidad y responsabilidad.

Solicitamos a las autoridades actuales a convocar al diálogo de las instituciones de nuestra sociedad, para que a través de las escucha y expresión de ideas, podamos buscar salidas consensuadas, para encontrar soluciones a corto y mediano plazo. Nos ponemos a su disposición para buscar el mejor camino para nuestra sociedad.