Guillermo regresó de Australia en marzo, junto a su esposa Anabel. A los pocos días, el joven presentó síntomas, enfrentó el virus y donó plasma cuatro veces. Desde hace semanas, intentan viajar a Tucumán, pero no obtienen respuestas de las autoridades.


El 20 de marzo de este año, con apenas pocas horas de haberse iniciado el aislamiento social, preventivo y obligatorio en la República Argentina, Guillermo Nicolás Brandauer, junto a su mujer regresaban en un vuelo tras haber vivido en Australia durante un año. El joven de 33 años, oriundo de Buenos Aires, vive hace ocho años en Monteros, Tucumán junto a su esposa Anabel Herrera, nacida en esta localidad.

“Teníamos una visa de trabajo por un año y se vencía en marzo, por eso retornamos”, afirma Guillermo, que se encuentra varado en Buenos Aires hace más de 100 días. Al arribar al Aeropuerto de Ezeiza, la pareja cumplió con la cuarentena obligatoria para viajeros, en el domicilio de un familiar. “Adelantamos el vuelo una semana antes que se cierre la frontera. Pero cuando llegué, me empecé a sentir mal”, relata en una entrevista brindada a Vía Tucumán.

En ese sentido, Brandauer estima que pudo haberse contagiado en el aeropuerto o en el avión, ya que trabajó en Sidney hasta el penúltimo día que su visa le permitía, y luego “me junté con amigos, pero ninguno tuvo síntomas. Imagino que sucedió en el avión o el aeropuerto”.

“A los dos días empecé a tener fiebre y llamé al SAME”, comenta y tras presentar este cuadro, el joven permaneció internado por dos semanas en el Hospital Ramos Mejía, y posteriormente, continuó aislado una semana más en un hotel.

Por su parte, mientras el joven permanecía internado, su madre y su esposa Anabel, quedaron aisladas, al tiempo que la joven pagó un estudio de anticuerpos, “porque estábamos empezando averiguar los trámites para volver a Tucumán. Queríamos sacarnos la duda”, y tras el resultado, su esposa “también presentó anticuerpos, aunque fue asintomática”.

Luego de tres semanas, Guillermo obtuvo su primer test negativo y así entró en contacto con el Hospital Durán. “Me llamaron para ir a donar, me hicieron los estudios para verificar si tenía anticuerpos y terminé donando plasma cuatro veces, una vez por semana”.

En caso de retornar a Tucumán, Guillermo afirma que volvería a donar plasma. (Gentileza Guillermo Brandauer)

Tras meses en la Ciudad de Buenos Aires, la pareja continúa buscando los medios para regresar a Tucumán: “Hoy en día el único permiso que te dan es por ´fuerza mayor´. Lo pedimos, explicamos toda nuestra situación”. A su vez, este martes la Legislatura aprobó un proyecto de ley, por el cual Tucumán cierra sus fronteras terrestres y aéreas por un lapso de 60 días corridos.

“Es raro que tomen esa determinación. Salen micros, y este último mes estuvimos tratando de viajar, pero no hay información. Tenes que tener contactos o algún conocido. Hay muchas personas que tienen que volver y otras que pasar por Tucumán”, indica el joven preocupado por la posibilidad de no poder retornar a su domicilio junto a su mujer.

En ese sentido, Guillermo señaló que tras llenar y enviar el formulario brindado por el Comité Operativo de Emergencia (COE), no recibió respuesta: “El mail del COE te viene rechazado y los teléfonos no los atienden. Pensábamos en viajar por taxi, te cobran un poco más, pero no tiene sentido ir hasta allá sin el permiso para ingresar”.

“Nosotros decidimos explicar toda la situación y no mentir. Les indiqué con detalle lo que nos pasó y sumamos los documentos médicos con los análisis y las pruebas”, puntualiza Brandauer.

Por último, en caso de retornar a Tucumán, Guillermo afirma que “volvería a donar plasma”: “Tendría que volver a someterme a los estudios para corroborar que los anticuerpos siguen circulando en el plasma”, ya que hay un determinado tiempo desde que cursó la enfermedad. “Si sigo teniendo y puedo donar, por supuesto que sí. No es un proceso molesto ni complicado, y ayudo a muchos”, cerró.




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