No hay limite de tiempo para aprender y cumplir sueños; y Ada, una señora de 82 años de La Pampa es el claro ejemplo de esto. Terminó el colegio este año y en el 2022 se anotará en la universidad para cursar la carrera de Letras en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa.

Ada Dalinda Pérez es el orgullo de muchos, y no es por exagerar ya que su familia está conformada por cinco hijos, 15 nietos y cuatro bisnietos. Todos ellos, felices por los logros de esta abuela pampeana que va por más y quiere su título universitario, va a cursar en la misma institución que Agustina, su nieta mayor.

Ada nació en Santa Rosa pero gran parte de su vida también la vivió en General Acha, donde fue a vivir junto a la familia de uno de sus hermanos e hizo la escuela primaria. A los 20 años, volvió a la capital pampeana y se casó con su primer marido Rubén García y padre de tres de sus hijos.

Ada, la abuela abanderada (VíaPaís).

Al quedar viuda, volvió a apostar al amor y se casó con Domingo Osvaldo Sumavil, con quién tuvo dos hijos para dar inicio a esta gran familia llena de nietos y, ahora de a poco, bisnietos.

A lo largo de su vida trabajó como portera en diferentes escuelas: “La verdad es que trabajar en las escuelas fue de lo mejor que me pasó... compartir con los docentes, con otros compañeros, con los alumnos es algo que a uno le llena el alma”, contó.

Siempre anhelé estudiar, soy una persoan que lee mucho”, cuenta Ada a Vía País y aclara que no tiene preferencia, ella lee todo. Su sueño de seguir aprendiendo se volvieron realidad cuando la escuela para adultos de Santa Rosa se mudó a la escuela donde ella había trabajado: no lo dudó y se anotó.

Esta aventura arrancó en 2018: “Esta oportunidad no me la puedo perder, es la oportunidad de mi vida”, pensó Ada al ver que el colegio para adultos se mudaba cerca de su casa, y sin miedo a nada emprendió esta aventura.

Ada, la abuela abanderada es orgullo de todos (VíaPaís).

No tuve miedo de que vaya gente muy joven, me integré a ellos. Los cuatro años tuve compañeros extraordinarios, que ademas me cuidaban”, cuenta y aclara que fue una alumna muy aplicada y curso todos los años “con muy buena clasificaciones”.

Ada se muestra muy agradecida por todo lo vivido: “Todo el personal docente y no docente me cuidó mucho, fui muy feliz de haber podido terminar la secundaria”, señaló.

Orgullosa por todos sus logros, Ada cuenta que “en el 2019, en un 9 de julio, fui abanderada. Fue un orgullo muy grande”. Y no solo lo fue para ella, sino también para su familia y compañeros que la acompañaron en esta etapa que concluyó en diciembre del 2021, atravesada por una pandemia Ada nunca bajó sus brazos y ahora va a experimentar la vida universitaria junto a su nieta.