Hace años y durante décadas funcionó, a solo 50 metros de la céntrica plaza San Martín de Santa Rosa, la histórica “Tienda Barreiro”, comandada por “Pocholo” y “Coca” Barreiro, quienes tuvieron tres hijos: Rosana, que estudió Trabajo Social, Fabián, Licenciado en Ciencias de la Computación, y Javier, Ingeniero Electrónico.

Los dos varones, que estudiaron en Bahía Blanca, trabajaron en diferentes empresas de diverso calibre y, luego de algunos años, partieron a Estados Unidos, lugar donde fundaron su propio emprendimiento, ANT Automation LLC, en la que desarrollaron y aplicaron lo que siempre les apasionó, la tecnología, la robótica y la informática. La empresa, con sede en Pensilvania, ha estado operando por más de 12 años, desarrollando software y brindando soluciones de automatización en la industria.

Fabián explicó, en una nota publicada en el diario La Arena, que se dedican a “la captura y el análisis de grandes cantidades de datos provenientes de sus procesos productivos, transformándolos en conocimiento, con el cual se crean simulaciones de los procesos y se desarrollan algoritmos de inteligencia artificial”.

Presentamos a la NASA un proyecto en donde aplicamos nuestra experiencia de simulación, realidad virtual, realidad aumentada, a este objetivo. El resultado fue mayor a la suma de los esfuerzos individuales. La NASA, luego de evaluar nuestras ideas y finalizar una investigación en donde comprobó nuestra experiencia, decidió financiar nuestro proyecto de investigación y desarrollo de una simulación para la Movilidad Aérea Avanzada”, contó.

Según un estudio conjunto de la NASA y agencias federales, en la actualidad hay cerca de 200 empresas aeronáuticas que han invertido unos 2.000 millones de dólares, y que en el año 2028 estarán listas para la producción masiva de vehículos eléctricos de despegue vertical, del tamaño de un auto mediano, para el transporte aéreo de cargas y personas.

Estos vehículos serán capaces de operar en forma autónoma. “En principio, los podremos llamar desde una aplicación del teléfono móvil para que nos recojan en el sitio de origen y nos dejen en el destino deseado. En el futuro seremos dueños y operaremos estos vehículos con un trámite que no será más complicado que el de obtener una actual licencia para conducir. Al igual que un automóvil, estas aeronaves son capaces de operar en la ciudad o en el campo”, explicó el profesional.

El equipo de ANT Automation LLC en una reunión por Zoom. Arriba a la izquierda, Gabriela, la esposa de Javier, que está a su lado (La Arena)

“El proyecto de ANT se focaliza en el pilar de integración comunitaria, a través de la investigación y el desarrollo de un prototipo de simulación de una ciudad con su infraestructura, habitantes, tráfico de automóviles convencionales y de conducción autónoma, transportes públicos y transporte aéreo urbano, integrados con el futuro sistema de transporte aéreo avanzado. El objetivo de la simulación es integrar el nuevo sistema a la vida cotidiana, vencer las barreras de la aceptación pública, descubrir problemas potenciales que podrían aparecer, brindar una herramienta en el futuro que contribuya en el diseño de rutas aéreas, seguridad y normas”, detalló.

“La dirección de transporte de una ciudad de EEUU que ya se ha mostrado interesada en el proyecto colaborará con ANT para una aplicación real. La NASA, por su lado, colaborará con ANT para ampliar su aplicación a otras ciudades que se consideran clave para el programa”, abundó.

«En ANT estamos en busca de la inteligencia artificial general. Una inteligencia artificial más avanzada que los sistemas de redes neuronales artificiales actuales y técnicas de aprendizaje de máquina. Los nuevos algoritmos en los que trabajamos están diseñados a partir de estudios realizados por neurocientíficos, que permitirán a las máquinas resolver problemas para los que no fueron programadas ni entrenadas. Esta tecnología, una vez resueltos los problemas de investigación básicos y que sea aplicada en el mundo real, no solo será una revolución cuyo alcance nos es difícil de imaginar. Será el comienzo de una singularidad tecnológica para la humanidad, pero esa es otra historia”, concluyó Barreiro.

En la empresa participan otros tantos emprendedores latinoamericanos que en la fotografìa que ilustra la nota comparten una reunión por Zoom: Gabriela, la esposa de Javier, porteña, en Pittsburgh, Javier, de Santa Rosa, en Pittsburgh, Damián, de Punta Alta, en Bay City, Texas, Hernán, de Buenos Aires, en Spring, Texas, Alberto, mexicano, en Veracruz, Fabián, el otro hermano santarroseño, en Rosenberg, Texas, Leo, de San Nicolás, residiendo en Houston, Texas, y trabajando desde Puerto Vallarta, Miguel, entrerriano, en Conroe, Texas, Diego, ecuatoriano, en Tampa, Florida, Sergio, de Bahía Blanca, en Bay City, Texas, Norberto, de y en Tapiales, provincia de Buenos Aires, Martín, de y desde la ciudad de Buenos Aires, Sebastián, de y en Bahía Blanca, Diego, nacido en Morón y trabajando en Tapiales, Ignacio, en San Nicolás, Buenos Aires, su lugar de nacimiento, y el sanjuanino Marcelo, en San Juan.

Javier, de 48 años, y Fabián, de 52, los chicos que hace no tanto tiempo correteaban por la tienda de sus padres, hablan hoy con naturalidad de un futuro que para cualquier persona normal parece un película de ficción, y que para ellos y sus compañeros son solo temas laborales, aunque tengan por delante innumerables desafíos y problemas a resolver.