En junio del año pasado la asesinó de 20 puñaladas en General Pico.


Este jueves, un tribunal de General Pico condenó a Enzo Walter Gauna a la pena de prisión perpetua por ser autor del delito de homicidio de Valeria Coggiola doblemente agravado por haber sido cometido contra la persona con la que mantenía una relación de pareja y contra una mujer, cuando el hecho fue perpetrado por un hombre y medió violencia de género (femicidio).

Valeria Coggiola tenía 30 años (Diario Textual)

La sentencia fue dictada por los jueces Carlos Federico Pellegrino, María José Gianinetto y Marcelo Luis Pagano. Intervinieron los fiscales Ivana Hernández y Guillermo Komarofksy, por las querellas lo hicieron el defensor oficial Alejandro Caram, en nombre de Víctor Pérez, padre de los hijos de Coggiola, y Silvana Abraham por la Secretaría Provincial de la Mujer, mientras que Gastón Gómez actuó como el defensor de Gauna.

El condenado, de 29 años, un boxeador que peleaba cada tanto y que se ganaba la vida con changas en el campo, vivía en Catriló, un pueblo ubicado 96 kilómetros al sur de General Pico, donde cometió el crimen, al que regresó después de matar a su pareja.

El condenado durante la audiencia (El Diario)

El hecho ocurrió en la madrugada del 25 de junio de 2019 en la casa de la víctima ubicada en el barrio El Molino. El femicida mató a Coggiola, de 30 años, con 20 puñaladas, 16 en el cuello y otras cuatro en el torso y la espalda, mientras dos hijos de la mujer estaban en otra habitación encerrados con llave. Luego, Gauna le confesó el crimen a un amigo, quien dio aviso a la policía.

El fiscal Komarofsky explicó que el condenado mató a su ex pareja en la cama y con el cuchillo secuestrado en la vivienda. “La apuñaló en el cuello. Esas heridas le produjeron la muerte“, dijo.

La víctima era madre de tres hijos (Agea)

Además, aseguró que hubo un ardid para dejar indefensa a la víctima: el cuchillo con el que cometió el asesinato fue llevado por Gauna y ocultado en una mesita de luz. “Él lo llevó hasta la mesita de luz. Quería hablar a la noche para estar tranquilo, para actuar en seguro, porque ya le había dicho (a Valeria) que no le jodiera más la vida. Buscó que existiera la menor acción defensiva posible de parte de la víctima“, detalló.

Gauna confesó el crimen (Diario Textual)

La propia confesión de Gauna y los testimonios de varias personas, entre ellas familiares directos a las que les relató el femicidio, no dejaron lugar a dudas sobre su autoría. El tribunal concluyó que el hecho se encuadró en la figura del femicidio, citando los artículos 4°, 5° y 6° de la ley 26485.

Finalmente, le aplicaron la prisión perpetua por el artículo 80, incisos 1° y 11° del Código Penal, consideraron como atenuantes a favor de Gauna su falta de antecedentes y el pedido de perdón a la familia de Coggiola, y como agravantes, “la extrema violencia con la que el hecho fue cometido, las terribles consecuencias que el homicidio de Valeria tendrá sobre sus tres hijos, y la carencia de angustia ante el hecho cometido”.




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