El empresario farmacéutico Roberto Lima fue condenado a 14 años de prisión por el delito de abuso sexual agravado. La víctima fue su nieto y la denunciante la hija.

El proceso comenzó en enero de 2020 cuando la madre del menor presentó formalmente la denuncia contra Lima y el empresario fue detenido. En ese momento la actual esposa del profesional junto a sus otros 3 hijos, dieron a publicidad una carta donde descreían de la denuncia y además cargaron contra la denunciante al asegurar que todo era por “problemas psicológicos e intereses económicos”.

Sin embargo, al cabo de dos años y tres meses del inicio del proceso, el Tribunal compuesto por los jueces María Eugenia Laigle, Jorge Yapur y María del Carmen Camiletti decidieron por unanimidad condenar a Lima a 14 años de prisión.

La fiscal Paula Arana había solicitado 15 años de cárcel mientras que la querella se inclinó por un encarcelamiento de 16 años. En tanto la defensa del acusado a cargo de Alejandro Cazabán pidió la absolución de todos los cargos.

Para los magistrados, Lima fue encontrado culpable de abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal y corrupción de menores agravado, todo en perjuicio del nieto.

Si bien la defensa de Lima adelantó que apelará la sentencia, los jueces accedieron al pedido de la fiscalía y revocaron el beneficio de la prisión domiciliaria del que gozaba el imputado y ordenaron que lo trasladen al penal de San Rafael.

Los jueces consideraron que el acusado cuenta con recursos económicos necesarios para darse a la fuga.

El fiscal Javier Giaroli, que estuvo dentro del proceso en dos etapas distintas, una como fiscal investigador subrogando a Arana, y durante el debate actuó como representante de la familia de la víctima.

Una vez conocida la sentencia, Giaroli aseguró que está conformo con la resolución del Tribunal ya que “se han comprobado todos los delitos de los que se lo han acusado (a Lima). Ahora el pedido expreso de la mamá de la víctima es prudencia y respeto. Hay un pequeño que debe recuperarse, sanarse y continuar con su vida”, indicó.

Según Giaroli durante su etapa como fiscal subrogante en la causa “hice algunas sugerencias en cuanto a la calificación” y finalmente se introdujo dentro de los delitos el de corrupción de menores.

“Este delito abarca mucho más que el abuso porque puede tener la víctima secuelas psíquicas y sexuales en un futuro muy graves y es el delito más grave del que lo han acusado”.