Se cumplen 20 años de la crisis del 2001 y precisamente el 20 de diciembre de ese año se producía la caída del entonces presidente Fernando De la Rúa. Cuando el radical dimitió al cargo y abandonó la Casa Rosada en helicóptero, dejó al país con la circulación del peso más 15 cuasimonedas, una nacional (Lecop) y 14 provinciales.

Mendoza no escapó a la crisis y entre el festival de bonos que simulaban ser dinero fresco estuvo el Petrom.

La famosa ley de Convertibilidad por la que un peso era equivalente a un dólar le impedía al gobierno nacional la emisión de dinero si no contaba en la misma proporción con el respaldo en la moneda estadounidense.

Con la caída de recursos y la imposibilidad de acceder a fondos extras para hacer frente a la crisis, la Provincia decidió financiarse con el bono y el encargado de poner en circulación el Petrom fue Roberto Iglesias que gobernó Mendoza entre 1999 y 2003.

En aquel momento se alentó desde el gobierno nacional la creación de cuasimonedas. Como no había dinero, (Domingo) Cavallo alentó que se fuera emitiendo de acuerdo a sus necesidades”, recordó el ex gobernador Roberto Iglesias en diálogo con Los Andes.

El ex gobernador Roberto Iglesias. Foto archivo / Los Andes.

Con la sanción de la ley 6982 que apareció publicada en el Boletín Oficial en febrero de 2002, la Legislatura mendocina aprobó la emisión de 178 millones de pesos en Petrom.

La emisión de las letras de Tesorería demoró tres meses por lo que finalmente el Petrom debutó el 24 de mayo de 2002.

La idea original era que 150 millones quedaran para uso del Estado mendocino, 18 millones se repartían entre los municipios y 10 millones más tenían como destino financiar desequilibrios en las arcas comunales.

Sin embargo a la calle llegaron solamente 80 millones de pesos en bonos.

La diferencia del Petrom con las otras cuasimonedas

La diferencia que tuvo el Petrom con respecto a las demás cuasimonedas que circulaban en Argentina es que tenía como respaldo las regalías petrolíferas y pagaba el 7% de interés anual.

Pese a la garantía que ofrecían las letras de Tesorería, la desconfianza reinaba entre la gente y en el inicio de la operatoria un vecino que necesitaba hacerse de pesos, recibía el 75% del valor por cada Petrom.

La recuperación del precio del barril de petróleo fue colaborando para que el bono adquiera fortaleza, entre otras condiciones macroeconómicas, y al momento del rescate el gobierno pagó unos centavos más por cada bono: una persona entregaba un Petrón y recibía a cambio $1,11.

Originalmente el bono tenía como fecha de vencimiento el 2007 pero al final no duro tanto, poco antes de las elecciones de 2003, el Ejecutivo mendocino retiró la totalidad de los Petrom de la calle.

Dónde circulaba el Petrom

Para que el Petrom tuviese aceptación hubo que hacer un trabajo de hormiga. Si bien el Estado los recibía para el pago de los impuestos provinciales, había que tejer un red en el sector privado y de servicios para que allí también lo reciban.

Finalmente aceptaron los supermercados y hasta la distribuidora de energía Edemsa, además de las prestadoras de servicios departamentales como las cooperativas.

Petrom

Pero además, dentro de ese tejido, hubo que acordar con los proveedores de esas empresas para que también los acepten.

Una vez que las grandes empresas dieron el ok, el resto del comercio y las actividades en general comenzaron a operar con la cuasimoneda con total normalidad.

“En aquella época, la economía no se derrumbó más gracias al Petrom”, dijo a Los Andes, Gabriel Fidel, que fue ministro de Economía en 2002.

Los que nunca dieron el brazo a torcer y no recibieron los bonos fueron los bancos, las financieras, las tarjetas de crédito y las empresas de gas y telefonía.

¿Un nuevo bono?

La crisis económica que generó el coronavirus en el país puso nuevamente sobre la mesa la idea de emitir un nuevo Petrom para hacer frente a las obligaciones del Estado.

En varias oportunidades el actual gobernador Rodolfo Suárez tuvo que aclarar que adoptar una medida de ese calibre es “el último recurso”.

En su contacto con diario Los Andes, Gabriel Fidel considero también que emitir otra vez un bono “es la última opción” ya que “es una forma de endeudarte”, sin embargo luego acotó: “La ventaja es que es deuda interna, es mejor deberle a los mendocinos que a un banco internacional”.