Regresó a la comuna tras su internación. Habla de Suárez, del PJ y del coronavirus.


Emir Félix estuvo grave, en terapia intensiva y luego pasó por una etapa de recuperación y cuarentena estricta. Aunque no lo admita públicamente, por su condición de base, posee el mal de Addison, y las complicaciones con la neumonía más una infiltración bilateral (ambos pulmones afectados), lo convirtieron en un caso entre millares que despertó tantas dudas que hasta expertos de Europa aconsejaron un tratamiento por coronavirus, sino moriría.

El diagnóstico de Covid-19 fue descartado con el correr de los días sin embargo ¿los momentos difíciles que le tocaron atravesar lo cambiaron?

Por ahora lo único cierto es que el intendente de San Rafael, regresó a la función pública luego de permanecer casi un mes con licencia por enfermedad; y así como se lo vio combativo durante todo el 2019 a causa del largo proceso eleccionario que atravesó Mendoza, hoy se lo encuentra casi en el otro extremo.

Moderado, pausado al hablar, sin levantar el tono, Félix habló con Los Andes de propios y ajenos sin confrontar. No abrió brechas que lo separen del núcleo donde se toman las decisiones por estos días dentro del peronismo mendocino como tampoco eligió la crítica al momento de referirse al gobernador Rodolfo Suárez.

En 2023 termina el mandato y no puede volver a postularse a la jefatura comunal. Entre todos los que aspiran a sucederlo, habrá un bendecido.

¿Por su condición, le teme al coronavirus?

Tengo que ser cuidadoso porque soy factor de riesgo, que voy a hacer. Me tengo que cuidar. Igualmente, no se si miedo porque soy bastante irresponsable con mi enfermedad, pero tengo que ser cuidadoso.

¿Influyó su salud a la hora de tomar decisiones?

El temor me vino cuando tuve la situación comprometida pero para ese momento ya no estaba en la línea de acción, estaba fuera.

Me generó temores la situación que se va generando en el mundo o como lo que pasó en Resistencia (Chaco) o algunas ciudades del país. Quienes estamos con la responsabilidad de tomar decisiones, buscamos tomar las máximas posibles, pero no fue para nada lo que me ocurrió a mi porque me dejó fuera de juego en el acto. Cuando tomé las decisiones no tenía estos problemas, no estaba ni cerca.

¿Cómo es la relación con gobernador Rodolfo Suarez, el antes y el después?

La relación con Rodolfo Suarez es muy buena. No discutimos, tenemos una mesa donde se analizan las medidas, el comparte su nivel de decisiones y estamos de acuerdo. No hemos politizado las decisiones, no las partidizamos.

En este momento hay una necesidad de que el camino lo emprendamos todos juntos sin generar quiebres internos por política, y esto nos va a mostrar como una sociedad inteligente en la toma de decisiones, que trabaja organizadamente y verticalmente. No hay espacio para discutir por una ventaja política las decisiones que se toman, no hay espacio. En todo caso quienes lo hacen es solo desde una política muy marginal.

En el caso de la gobernabilidad y las políticas públicas y el manejo de fondos cada uno tiene un interés distinto pero nunca en el ánimo de tomar una ventaja, sino con el ánimo de salir de esta situación en que estamos todos juntos.

Cuando se toman decisiones se pueden tener contrapuntos, discutir, pero no llevarlo al terreno de la política partidaria.

¿Seguirán de esa forma una vez que pase esta crisis? Porque antes se sacaban los ojos y el mejor ejemplo fue la sanción del presupuesto de Mendoza.

Antes de esto era otra Mendoza. Seguimos discutiendo el modelo de endeudamiento. Venimos discutiendo de hace 5 años que no es bueno seguir endeudando a Mendoza y si lo hacemos, por lo menos tener previsibilidad para poder pagar las deudas que tomemos y para que usamos los fondos.

Modelos que cada uno tiene planteado para discutir y en el marco de la Legislatura es muy sano que las posiciones se confronten de manera correcta y no destructiva.

Las discusiones que pudimos haber tenido, el futuro cercano nos dirá quién tiene razón. Hoy no es momento para eso.

En 2023 no se puede postular, al menos para intendente. ¿Hay en mente un sucesor, un elegido, o hará que se presenten todos los que tengan aspiraciones de sucederlo?

Trabajamos con un equipo que funciona muy bien pero será el que esté en mejores condiciones para continuar este trabajo porque creo que las políticas continuadas son las que mejoran, esa persona voy a apoyar pero no quiere decir que esa persona va a ser. Pero no me parece marcar temas electorales en un año que no lo es.

El año pasado fue tan electoral que nos preguntábamos si es razonable tantas elecciones, me parece que este año no hay que hablar de elecciones. Las apetencias políticas son legítimas pero faltan tres años para eso.

Usted es un referente dentro del justicialismo ¿lo consultan, lo llaman habitualmente para definir las líneas de acción en la provincia?

No me tiene que llamar porque estoy en línea permanente con los intendentes, los legisladores provinciales y nacionales.

¿Está en el núcleo de las decisiones?

En la línea de las decisiones, mi posición siempre está en una mesa en la que están todos.

¿La oposición criticó el hecho de que no brindó su discurso anual, ahora si lo hará?

Si, va a ser el 31 de mayo. Si recién me reincorporo. Igualmente antes no daba la condición para hacerlo.




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