El puntano vivió un infierno y pide al pueblo de San Luis que lo ayuden a organizar una marcha para pedir Justicia. Mirá el video.


Nelson Madaf volvió a ser noticia luego de que el viernes pasado Ricardo Canaletti contara en El Diario de Mariana por Canal 13 de Buenos Aires las terribles torturas que sufrió por parte de la Policía de San Luis para que el hombre confesara un crimen que no sucedió y por el que estuvo preso injustamente. El lunes, sus hermanos dialogaron con Radio Nacional y pidieron ayuda para poder construirle una habitación propia. 

Nelson Madaf.

​Madaf resiste en medio de la necesidad y la enfermedad -contrajo HIV producto de las torturas-, pero en memoria de la injusticia y el infierno que padeció, el hombre dialogó con El Chorrillero y pidió: “Queremos que no se olviden de nosotros”.

El hombre contó que actualmente se siente mejor porque está medicado, aunque con muchos dolores de huesos e incluso perdió la visión en un ojo.

Recordó que cuando lo acusaron injustamente por un crimen que no existió, su padre y dos de sus trece hermanos, también fueron torturados por la Policía de San Luis. Incluso, Violeta, una de sus hermanas, también estuvo detenida.

“A ella (Violeta) la golpearon cuando yo estaba detenido en la comisaría; la abandonaron y debían ayudarla”, rememoró cansado.

Nelson Madaf.

Madaf durante su relato, con tono entristecido, lamentó el abandono que sufrió de parte del Estado provincial y contó que sólo recibió $140 mil pesos por los daños que le provocaron, y no 300 mil como se informó.

Recalcó que luego de eso, no volvió a tener ninguna ayuda asistencial“Fue un arreglo extrajudicial para que no hubiera juicio”, explicó Madaf.

“Queremos que no se olviden de nosotros”, remarcó y añadió que no tienen hogar propio. Su hermana Violeta tomó la palabra y manifestó: “Vivimos en viviendas precarias y prestadas. Siempre tenemos que estar mal, sin comodidades”.

Nelson Madaf.

Nelson con la mirada triste aseguró “yo no soy un criminal” y apeló a Alberto y Adolfo Rodríguez Saá: “No quiero que nos vuelvan millonarios, pero que miren a los chicos, ella (por Violeta) tiene muchos hijos. No tiene vivienda”, insistió.

Actualmente Nelson vive el día a día con una pensión por discapacidad de unos 6 mil pesos, no tiene gas natural, su hogar es pequeño, las paredes están destruidas y su cuerpo, por su estado de salud, no resiste el frio y el invierno se aproxima.

“Antes podía trabajar, hacía artesanías, vendía cositas de madera. Ahora no puedo hacer nada por mi estado de salud. Me duelen las piernas, los huesos y no veo”, dijo con un tono triste y cansado. Madaf, a pesar de tener 49 años, todo lo que vivió lo deterioró y tiene problemas en la columna y riñones.

Nelson Madaf.

“Ellos (los Rodríguez Saá) cometieron un daño, yo no hice nada, no fui ningún criminal (…) Estaban especulando con que me muriera para que quedara todo callado y en la nada”, denunció.

Luego pidió a la comunidad que lo ayude, que “se sume” y lo acompañen a pedir Justicia: “Pido al pueblo que me apoye, quisiera hacer una marchita”, sostuvo con timidez, como si no lo mereciese.

“Que no tapen todo. Yo no me voy a callar, voy a luchar un poquito más mientras viva”, concluyó.

Nelson Madaf y su camino en el infierno

En octubre de 1989, Nelson Madaf (17 años) conoció a Claudia Díaz (15) y muy tímidos se gustaron, charlaron y quedaron en verse otro día; él la acompañó hasta la esquina de la casa de ella, se dieron un beso, él se fue y ella desapareció.

El tiempo pasaba y no se sabía nada la chica. Entonces en 1991 ordenaron que el caso debía ser resuelto.

Diaz no aparecía, el tiempo transcurría, los medios de comunicación y la opinión pública presionaban para que se esclareciera el caso. También el contexto social con el asesinato de María Soledad Morales llevó a los investigadores a encontrar un culpable a cualquier precio.

Nelson Madaf, con 19 años fue torturado de maneras terroríficas por la Policía de San Luis y hasta por un ex juez (Néstor Ochoa). ​Fue tanto el dolor que hasta que se declaró culpable de un homicidio que no existió.

En 1993 una carta anónima llegó a manos del Juez de la causa y allí relataba la supuesta muerte de la joven en la casa de una enfermera, con participación de su hija, su cónyuge y Nelson Madaf.

Lo golpearon, lo sumergieron en un río, le quemaron las rodillas con cigarrillo, le quebraron las clavículas, lo arrastraron de los pelos, y le arrancaron los dientes con una botella rota.

Ante las torturas, Madaf (que trabajaba como albañil) confesó haber presenciado la muerte de la chica y repitió palabra por palabra el relato del anónimo, sellando así su fatídico destino y arrastrando a tres personas con él.

Él fue acusado de secuestrarla a Díaz, hacerla abortar y asesinarla, aunque los investigadores no tenían ninguna pista ni prueba.​

Nelson pasó años en prisión, donde contrajo HIV. En 1998, con información proveniente de un llamado anónimo, se descubrió que Claudia Diaz estaba viva, que vivía en San Juan y que tenía cinco hijos.

Luego Madaf fue sobreseído y vivió en la indigencia hasta que consiguió ser beneficiado con una pensión graciable, por todo lo que padeció injustamente, de menos de 200 mil pesos, que recién el Gobierno de San Luis se la pagó en 2011.






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