La repentina e inesperada muerte del joven motociclista Alberto “Wey” Zapata significó un cúmulo de sensaciones para toda la comunidad, no solo sanjuanina, sino del deporte y del motociclismo específicamente. En su último adiós, los restos del carismático endurista sanjuanino fueron escoltados por centenas de motociclistas. En su cortejo fúnebre, el Wey fue trasladado en una lujosa carroza europea Lincoln modelo 1947.

En una nota, Diario 13 San Juan mostró la reliquia fúnebre con lujo de detalles. Según contó el encargado del servicio de la Cochería San José, Exequiel Rueda, a ese medio, “la carroza fúnebre de origen europeo fue ofrecida al padre de Zapata, y este estuvo de acuerdo”. De hecho, el vehículo fue fabricado originalmente como una coupé color verde y luego fue remodelada para servir como coche fúnebre. Tal es así que se convirtió en un signo distintivo de prestigio al llevar a grandes figuras sanjuaninas queridas por el pueblo.

El interior de la carroza fúnebre donde fueron trasladados los restos del Wey. Diario 13 San Juan.Diario 13 San Juan

En la década del 60′, la Lincoln fue traída desde Europa y adquirida por Don José González Amaya. La misma fue trasladada por un buque hasta Buenos Aires y desde allí arribó a suelo cuyano en ferrocarril. Según contó Rueda, en el viaje a la provincia el tren se descarriló y volcó, pero la carroza fue salvada a pesar de que la parte trasera quedase golpeada y desbalanceada.

Otro detalle que destaca a esta reliquia es que perteneció a los primeros modelos que fueron motorizados y que salían junto a los de tracción a sangre en la década del 60′. Como coche fúnebre de la Cochería San José, hizo servicios para familias como Ivica Dumandzic y Aubone, por ejemplo. Además, trasladó los restos de Monseñor López Soler y hasta los del vicegobernador Rogelio Cerdera en 1997.

La cochería conserva esta carroza como parte de su patrimonio histórico. El último martes 6 de abril, el conductor de la Lincoln fue Alejandro Loaiza y su acompañante Jonathan Mercado. Ambos dirigieron el automóvil con los restos del Wey hasta el Cementerio de Rawson. Loaiza destacó que nunca le había tocado vivir algo similar a la manifestación popular que se expresó en el último adiós al motociclista.