Irma Calívar, la principal sospechosa de haber matado al jubilado Carlos Arena, fue enviada al Servicio Penitenciario por disposición de la jueza Gema Guerrero, quien investiga el crimen del santaluceño desde septiembre pasado. El esposo de Calívar y un vecino, apuntados como cómplices del asesinato, también irán al Penal de Chimbas en las próximas horas. La “Viuda Negra” está acusada del delito de homicidio en ocasión de robo.

La sospecha que pesa sobre Calívar es que el 16 de septiembre, cuando Arena fue a cobrar los $17.000 de su jubilación en el banco San Juan de calle Las Heras, la mujer intentó seducirlo. Este momento fue captado por las cámaras de seguridad. Mediante engaños, se especula que la mujer lo llevó al centro, donde tomaron un café. Allí Calívar le habría puesto un psicofármaco en la bebida del hombre. Luego, ambos se dirigieron a la casa de la “Viuda Negra”, donde la droga hizo efecto. Tras robarle el dinero de la jubilación, Calívar junto a su esposo y un vecino, dejó a Arena inconsciente en un descampado de Chimbas, donde el anciano murió asfixiado.

En el pasado, Calívar fue condenada a tres años de prisión en suspenso por haber engañado y robado a seis jubilados. El modus operandi fue el mismo en todos los casos anteriores. Pero ninguno de los engaños terminó en una muerte como pasó en el caso de Arena. Cuando el anciano desapareció, su familia inició una enorme campaña vía redes sociales para encontrar a Carlos. La búsqueda terminó con el peor final.

El concubino de Irma es Marcos Bustos, quien está acusado de ser cómplice en el homicidio. Lo mismo pesa sobre Roberto Álvarez, un vecino del barrio San Francisco, a quien se lo acusa de haber colaborado con la pareja cuando tuvieron que deshacerse del cuerpo del anciano. Los dos se abstuvieron de declarar. Y ambos serán enviados al Penal.