Dos especialistas sanjuaninos elaboraron un estudio en el que analizaron la administración de la pandemia en San Juan. El 8 de septiembre los doctores ingenieros Daniel Patiño y Santiago Tosetti, del Instituto de Automática de la UNSJ, publicaron un informe replicado en los medios de la universidad en donde aseguraban que la fase uno tras el brote detectado en Caucete debería haberse extendido más. Ahora, ambos concluyeron con su investigación que lo más "prudente y razonable" hubiera sido pasar de la fase uno a la fase dos y no a la tres, como sucedió en la provincia.

La primera parte de su estudio, en donde concluyeron que la fase uno debería haberse extendido por lo menos 25 días más para reducir la velocidad de los contagios. "El tiempo de la fase uno fue insuficiente para sostener el control del brote en el tiempo, y a partir del día 19 de setiembre se produjo un cambio de tendencia con un crecimiento tal de que al día de la fecha se han alcanzado niveles superiores al brote de Caucete. El continuar en una fase alta, como la actual entre la fase tres y cuatro, sin la cantidad de testeos apropiados, el crecimiento de contagios irá acomodándose para tomar una velocidad exponencial", sostienen en el estudio.

Para los especialistas, hubiera sido más razonable no saltear fases.

Cabe recordar que San Juan pasó de la fase uno a la tres directamente. Para los investigadores lo más "razonable y prudente" hubiera sido no saltear ninguna fase. Dicen que para una fase tres el grado de movilidad debería ser del 50% pero que la provincia muestra porcentajes más altos de movilidad, llegando inclusive al 75%. Justamente la movilidad es uno de los factores que eleva los contagios en las comunidades.

En el AMBA Patiño y Tosetti dicen que la política de gestión de las fases de movilidad fue simulada computacionalmente y que se pudo observar un achatamiento de la curva de contagios. "Lo más destacable es que se nota que si bien se estresa al límite al sistema sanitario de salud, en ningún caso lo hace colapsar con la consecuencia saturación de las Unidades de Terapia Intensiva", afirmaron.

¿Por qué en las provincias no se aplicó el mismo sistema? Justamente por el impacto económico y social. “Esta situación es entendible y atendible, pero lleva a los gobiernos a flexibilizar aún más los grados de movilidad de la población, generando indudablemente una mayor velocidad de contagios al haber mayor circulación y movilización", indicaron.