El caso ocurrió en San Juan. El sujeto acusado debía ser juzgado en abril pero la pandemia postergó el juicio.


Este lunes arrancó, en San Juan, el juicio contra Esteban Pacheco, un joven acusado de haber matado a su ex, Leila Rodríguez quien además era la madre de un pequeña hija. El comienzo de las audiencias contra Pacheco estaban programadas para abril pero esa fecha se corrió producto de la pandemia por el coronavirus. Según publicó el diario Tiempo de San Juan, el presunto femicida podría recibir perpetua por el delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y por violencia de género.

En la puerta de los Tribunales sanjuaninos, en calle Rivadavia, en pleno centro de la provincia, se manifestaron con pancartas los familiares de la joven asesinada. Lo mismo habían hecho dos semanas atrás cuando se cumplían los dos años de prisión preventiva de Pacheco y temían que quedara en libertad. 

El femicidio de Leila ocurrió el 27 de junio de 2018 cuando la chica salió de su casa, no avisó a donde iba y apareció muerta al día siguiente. El cuerpo de Leila apareció tirado en un descampado cerca de su casa y los policías sospecharon de Pacheco desde el comienzo. Es que era el único que podía hacerle daño a la chica con quien había estado de novio por 7 años. Producto de esa relación nació una nena pero a fines de 2017 Leila se separó del progenitor. De hecho, al momento del femicidio había una demanda por alimentos que había presentado la joven porque Pacheco no le pasaba dinero para mantener a la nena. 

La relación entre ambos había terminado de forma violenta pero el sujeto no dejó nunca de perseguir a su ex, de hecho encontraron cientos de mensajes que él le había enviado intentando reconquistarla. Los investigadores creen que el hombre la persiguió y la interceptó en ese descampado cercano a su hogar. Ahí la tomó a golpes de puño y luego la apuñaló varias veces hasta matarla. Al día siguiente Pacheco fue a trabajar normalmente pero se tapó el rostro y cuello para que sus compañeros no vieran los arañazos que le había hecho Leila, tratando de defenderse del ataque.

Cuando la Policía detuvo al agresor, ya había borrado los cientos de mensajes y llamadas que le había hecho a la víctima. Además siempre negó haber estado con Leila pero las pericias lo complicaron. Si es encontrado culpable podría ser condenado a prisión perpetua. 




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