Es la historia de Darío Guevara, un sanjuanino que en plena cuarentena consiguió trabajo y cambió su vida por completo.


En el Hotel San Francisco, ubicado en pleno corazón de San Juan, Darío Guevara lleva a cabo las labores de mantenimiento, limpieza y vigilancia de todo el edificio. Cumple la función de conserje, con la particularidad de que hasta hace pocos días dormía en la calle y comía lo que la gente le donaba. En plena pandemia, este sanjuanino de 33 años se ganó una nueva oportunidad de vida gracias a la solidaridad y predisposición.

Esta increíble historia fue contada por la página Si San Juan. En tiempos de cuarentena y parálisis de las actividades, el hombre que vivía en situación de calle pudo dar una vuelta de página y hoy tiene trabajo y un lugar donde vivir. “El ambiente laboral es muy bueno y somos un equipo que tira para adelante. Hay muchas cosas por hacer en el hotel y eso también me motiva para seguir adelante”, contó de antemano el protagonista.

Darío y su compañero de labores.

La vida de Darío cambió cuando el Ministerio de Desarrollo Humano lo trasladó al hotel céntrico para cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio. El lugar había sido contratado por el Gobierno para hospedar a las personas que lleguen de otras provincias o países, también a los sanjuaninos que viven en la calle o son víctimas de violencia de género. Y el muchacho llegó hasta el lugar junto con sus amigos Sergio y Félix, quienes también están en una situación de vulnerabilidad.

“Recorrimos varios lugares y refugios para quedarnos pero por la situación no conseguimos lugar. Ahí decidí ir a Radio Sarmiento para contar la situación y desde Desarrollo Humano nos alojaron en el hotel. Acá nos recibieron muy bien y con el pasar de los días pude conocer a la gente del hotel. No puedo quedarme quieto por eso empecé a ayudar y colaborar con las necesidades del hotel”, contó.

Su predisposición y ganas de colaborar con el prójimo llamó la atención del propietario del hotel. “En este momento no solo está cumpliendo con su puesto de trabajo sino que también no deja de estar atento a las necesidades de las personas hospedadas. Tiene una vocación de ayuda y cariño que logra llegar a mucha gente y transmitirles confianza”, contó Roberto Vega, quien le ofreció ser el conserje del hotel.

Ahora Darío quiere ayudar a sus compañeros que siguen en situación de calle: comenzó a vender barbijos para darles una mano y que puedan alquilar un departamento para vivir. “No es solo para que Sergio y Félix puedan salir de la situación de calle sino también lo que juntemos es para ayudar a otras personas que están atravesando esta situación. Muchas veces recibimos discriminación por parte de otras personas y nosotros no estamos haciendo nada malo. Nos la rebuscamos para salir adelante y estaría bueno que todos vean eso”, cerró.




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