Se llama Diana Ruarte Troncozo y fue atacada por su ex pareja que intentó matarla, el pasado 8 de noviembre.


Ya pasaron dos meses y medio desde el día en que Diana casi muere en manos de su ex pareja. La sanjuanina, contó cómo sigue su vida después del ataque violento del padre de sus hijos que intentó matarla de 11 puñaladas. El episodio ocurrió el pasado 8 de noviembre en el depertamento de de 9 de Julio, un distrito agrícola de San Juan. La nueva vida de Diana se centra en cuidar a sus hijos e intentar ser feliz todos los días.

Diana Ruarte Troncoso tiene 24 años y dos hijos de 7 y 4 años. Su ex pareja, Marcos Marín, de 28 años, sigue preso en el Servicio Penitenciario Provincial. Ella no quiere que sus niños sepan por lo que ha pasado, aseguró a Diario de Cuyo. “Ya no tengo dolores pero tengo que seguir usando una faja porque todavía está todo blandito. No puedo hacer nada de fuerza, pero dentro de todo estoy bien. A los controles ya no voy más y mentalmente estoy bien, yendo al psicólogo“, explicó. 

La joven madre asgura que después del ataque que casi le cuesta la vida, sintió un renacer y volvió a la secundaria que había dejado incompleta. “Primero fui a una clase de apoyo, ahí iba con los puntos y a los días me los sacaron y fui a rendir. De aquí en adelante todo está basado en el estudio y mis hijos”, afirmó orgullosa. 

El día que Diana fue apuñalada su ex la persigió por un barrio de su departamento, la interceptó, la tomó de los pelos y comenzó el ataque. Una vecina que vio todo fue quien le salvó la vida a la joven porque dio aviso a la Policía. Marín huyó de la escena y horas más tarde lo encontraron en la casa de su madre con cinco puntazos porque intentó quitarse la vida, pero no pudo y terminó preso. “Me acuerdo de todo lo que pasó, en todo momento estuve bien, hasta un ratito antes de que llegara la ambulancia. Ahí es como que la respiración era cada vez menor y se me empezaba a nublar todo, se me ponía todo negro y la gente me hablaba y me pedía que no me durmiera”, recordó Diana c. 

Hoy, la joven considera que la vida le dio una segunda oportunidad. “He renacido. Con todo lo que me hizo yo creo que podría estar muerta, pensándolo ahora en frío. Esos días en Terapia Intensiva fueron fatales. Había momentos en que no podía respirar y llegaba un momento en que se cansaban de ponerme oxígeno, pero yo seguía sin poder respirar. No sé si era algo psicológico o que no podía”, sostiene.

Diana ahora evalúa qué carreras seguir una vez que termine el secundario y entre ellas están la Enfermería y la Escuela de Policía. “Cuando estaba sola por ahí me acostaba y de la nada se me venían los momentos a la cabeza y me empezaba a faltar el aire. Acutalmente por ahí tengo momentos en que se me vienen los recuerdos, pero bueno, hay que saberlo llevar. Pienso todos los días en ser feliz”, concluyó. 




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