Los mismos iban a comercializarse en la ciudad de Córdoba por un pescador proveniente de Santa Fe que no contaba con ninguna documentación y tampoco con un vehículo acorde para el transporte.


En un control de rutina en la ruta Nacional N° 158 a la altura de la localidad de San Francisco, personal de la Dirección de Policía Ambiental y la Gendarmería Nacional detectaron que un vehículo transportaba una gran cantidad de pescados.

Los agentes contabilizaron 462 pescados, la gran mayoría eran sábalos, pero también eran palometas, bagres, viejas del agua, moncholos, surubíes e incluso dorados.

El pescador que, es proveniente de Santa Fe, pretendía comercializar los mismos en Córdoba, pero no contaba con la documentación y tampoco poseía un vehículo pertinente para el traslado que respetara la cadena de frio.

Los inspectores labraron las actuaciones correspondientes por infringir la normativa que regula la actividad de pesca.




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