La semana pasada, la jueza del Juzgado de Garantías N°8, Claudia Puertas, sobreseyó inimputabilidad al adolescente acusado de asesinar a la docente Sandra Palomo en agosto de 2019 en Salta. El joven tenía 15 años al momento de cometer el brutal asesinato. Desde el Poder Judicial informaron que esto no significa el cese de las medidas que en la actualidad pesan sobre el menor. Está alojado en el Centro de Jóvenes en Conflicto con la Ley Penal en Castañares.

El adolescente cumple actualmente una medida de seguridad provisoria establecidas por el Tribunal de Impugnación como consecuencia de su minoría de edad y no como producto de razones atinentes a sus facultades mentales. Días atrás, la jueza Penal Juvenil 1, Tatiana Dip Torres, ordenó que una Junta Médica evalúe el estado de salud del chico que, según fuentes judiciales, en ningún caso resultará decisiva para mantenerla o hacerla cesar. Está comprobado que asesinó a la mujer.

En diciembre del año pasado el juez Luciano Martini destacó la violencia con que se cometió el asesinato y señaló, por ejemplo, la selección azarosa de la víctima, el modo elegido para la ejecución, los supuestos móviles perseguidos y la absoluta indiferencia por la vida humana que se desprende de las acciones del menor al trasladarla durante varias horas en la camioneta que le sustrajo y jactarse de “su hazaña” frente a sus amigos.

A criterio del tribunal, todo esto demuestra la absoluta peligrosidad del menor tanto para sí como, fundamentalmente, para la sociedad, pues provocó una dolorosa y aberrante tragedia por el solo hecho de matar por matar, o matar para manejar un rato una camioneta, o por ideas más afines a la ficción que a la realidad.