Un nuevo femicidio volvió a golpear a la sociedad salteña y a mostrar que la violencia machista no cesa y que, por el contrario, incrementa. La víctima fue Rocío Gonzáles, de 26 años, quien habría sido asesinada por su pareja, Ezequiel Mendoza. El joven se quitó la vida.

Ocurrió en una vivienda del barrio salteño Solís Pizarro. Familiares de la pareja y vecinos alertaron a la Policía sobre lo sucedido. Cuando los efectivos llegaron a la casa encontraron el terrible hecho. El cuerpo golpeado y ensangrentado de Rocío estaba sobre un sillón mientras que González se había ahorcado. En vano les practicaron las maniobras de reanimación, ya era tarde.

Los oficiales, tras constatar los fallecimientos, realizaron levantamiento de pruebas en la casa ubicada entre la avenida Santa Inés y calle Los Ñandúes, entrevistando a los vecinos y colectando elementos de valor para la causa. La investigación quedó en manos de la fiscal penal Mónica Poma, de la Unidad de Femicidios de Salta.

La hermana de Roció contó que el sábado, la joven salió de su casa a las 9 de la mañana para ir a trabajar, y que supuestamente volvía a las14 pero eso no sucedió. A partir de ahí ni la víctima ni González atendieron los teléfonos. Más tarde supieron de la tragedia. La joven contó que su hermana era víctima de violencia, y que en repetidas oportunidades había intentado dejar en vano a su novio.

“No llegó a denunciarlo pero lo quería dejar y nunca pudo, él era violento, además de obsesivo con ella y la seguía todo el tiempo; también le pegaba”, sostuvo una de las hermanas de la víctima y agregó: “Supimos que iba a una curandera que le decía cosas de ella y él reaccionaba contra mi hermana. Entonces se quería alejar”, contó la hermana de Rocío.