Sigue la polémica por el improvisado cementerio que la intendenta de Cerrillos, Yolanda Vega, ordenó montar en el municipio salteño. El predio, donde hasta la semana pasada habrían enterrado a siete personas fallecidas por COVID-19, está tapado con lonas y ubicado cerca de la plaza principal, detrás del viejo cementerio de la ciudad, que además no tiene espacio para más nichos.

Los vecinos reclaman que no fueron considerados a la hora de montar el precario cementerio, además cuentan que sienten olores nauseabundos provenientes del lugar y aseguran que la Municipalidad de Cerrillos no hizo un estudio para saber si el terreno es apto para inhumar cuerpos. Están preocupados y temen por su salud.

En las últimas semanas, Cerrillos y todo el Valle de Lerma, registró un importante incremento de casos de coronavirus, también de muertes. Esta situación habría llevado a la intendenta a querer ampliar el cementerio sobre un terreno en proceso de expropiación. 

Al respecto, la jefa comunal explicó que el espacio es pequeño y que "se hizo con el optimismo que no haya más fallecidos por coronavirus".  "Nosotros usamos el terreno para la ampliación del cementerio para ese fin fue expropiado. No se si algún cementerio tendrá impacto ambiental", detalló.