María Alcoba caminaba por la playa con su niño Santino de cuatro años, cuando dos hombres la atacaron, abusaron de ella y, luego de darla por muerta, asesinaron a su hijito.


Pasaron seis meses desde la salteña María Alcoba vivió el dolor más grande cuando dos delincuentes la atacaron mientras paseaba con su hijo Santino de cuatro años en una playa de Puerto Deseado (Santa Cruz). Abusaron de ella y la golpearon con una piedra, y cuando creyeron que había muerto asesinaron a su pequeño. Mientras sobrelleva su tristeza y espera Justicia para Santino, se animó a hablar para contar lo sucedido y agradecer a todas las personas que la ayudaron. 

María y Santino habían viajado desde Rosario de la Frontera al sur del país para visitar a su hijo mayor. Estaban de vacaciones y en la tarde del 20 de febrero del 2020 fueron a caminar por la costa de Punta Cavendish. Era de día y había otras personas en el lugar. María vio a dos sujetos cerca y pensó que eran pescadores pero minutos más tarde ellos se acercaron y la agredieron. “Estaban muy agresivos”, recordó. 

Despedida de los restos de Santino en Rosario de la Frontera. (Capturas El Tribuno)

Con serenidad, la mujer contó uno de ellos la llevó hacia una rota, le ató las manos y las piernas con el cordón de sus zapatillas, y le revisó su pertenencias. El otro, un adolescente, sostenía a su hijo. Su agresor abusó de ella y el otro le arrojó una piedra. También la golpearon hasta que perdió el conocimiento. “Ahora te tengo que matar porque ya me viste la cara”, recuerda que su agresor le decía. 

Cuando despertó, con la cabeza ensangrentada, no vio a Santino por ningún lado, se levantó como pudo y buscó ayuda. Encontró a unas personas que la auxiliaron y ayudaron a buscar a su hijo. En el hospital, ya internada, se enteró que su pequeño había sido asesinado. “Cuando me enteré que mi hijo había fallecido pensé que me iba a volver loca, pero no. Sufrí mucho, todos los días lloro un poco, pero cada vez menos y tengo que superarme”, destaca. 

Los agresores y asesinos de Santino quedaron detenidos, pero uno de ellos, de 35 años, se quitó la vida en una cárcel de Caleta Oliva. El otro, un adolescente, sigue preso. “Todavía estoy esperando. Ojalá pronto le den una sentencia a la persona que queda por este asesinato“, manifestó María en un video casero donde con fortaleza y templanza contó lo sucedido. 




Comentarios