Se registró un aumento del 40% en las consultas por discriminación al Inadi.


El 90% de los argentinos varados en todo el mundo ya fueron repatriados, y continúa la labor semana a semana para que todos regresen a sus hogares. Quedan alrededor de 20 mil personas para regresar al país, aunque se suman constantemente más personas, como aquellos que perdieron sus trabajos o estudiantes que tenían becas en el exterior.

Desde que llegaron los primeros vuelos y colectivos se dio a conocer el repudio de los vecinos, pero la repatriación continuó. La llegada de viajes de larga distancia se detuvo por el trabajador golondrina que viajó de polizón desde Río Negro, pero continuó días después con más controles.

Tras viajes, controles, revisión de documentación y mucho más, aquellos que sólo querían volver a sus casas esperaban sentir alivio al cruzar el expeaje de Aunor, pero se encontraron con otro problema inesperado: el rechazo de los vecinos.

A pesar de que los repatriados tienen el derecho de regresar a su domicilio, no tienen permitido salir ni para comprar provisiones, y se convirtieron en el blanco de hostigamiento por ser “sospechosos de portar el virus”, así como también sufrió nada menos que el personal de salud, con carteles y amenazas para retirarse de sus casas. Algunos tuvieron que mudarse por el hostigamiento, pero ahora los repatriados también son víctimas.

Regreso a Casa (Gobierno de Salta)

Según registros del Inadi, las consultas por discriminación a repatriados aumentaron en un 40%. Gustavo Farquharson, titular del Inadi en Salta, contó a El Tribuno que empezaron con “personas de origen asiático, luego las consultas fueron por el personal de salud. En las últimas semanas se dieron fuertemente casos de discriminación a personas que fueron repatriadas, que la cuarentena las encontró viajando o haciendo alguna actividad particular”.

En Salta, poco a poco se dieron situaciones preocupantes. Empezó en el barrio Unión, donde un colectivo de Saeta que iba a repartir a ocho repatriados fue apedreado. Continuó en zona sur, donde una vecina llegó a la casa de su madre a hacer la cuarentena obligatoria, y desde entonces recibió amenazas, insultos de los vecinos, “me decían que me iban a quemar la casa, me apedreaban por la noche, y que debía haber pedido permiso”, agregó.

Lo mismo le ocurrió a Lucía Dapueto, quien recibió a su madre esta semana, llegada de Buenos Aires. Quiso ir a buscarla a la terminar de ómnibus, pero la obligaron a esperar en su casa, donde llegó un colectivo de Saeta escoltado por patrulleros.

Una de las grandes críticas viene por el modo en el que son llevados a sus hogares los salteños: aseguran que los vecinos se asustan al ver la cantidad de móviles policiales, ambulancias y efectivos vestidos con trajes de protección.

El secretario de Seguridad y delegado regional de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (Gobierno de Salta)

En el caso de Lucía, cuando su madre llegó a la casa empezaron las quejas. Su administrador la llamó poco después, insistiendo en que debería haber avisado que llegaba alguien, y que sus vecinos ya estaban llamando para preguntar quién era y cómo había llegado. Lucía comentó que tuvo que “dar más explicaciones que a la policía”, llegando a mandar por WhatsApp el certificado de salud con el que su madre había pasado varios controles.

Añadió que entiende el miedo de la gente, pero “ya es paranoico, además no es un edificio, es un PH, entonces el único lugar en común es la entrada”. A pesar de las explicaciones, comentó que sus vecinos “no me contestan ni el buen día”.

Otro caso fue el de una estudiante que regresó desde Tucumán a Chicoana, donde empezó a ser amenazada por las redes sociales, aunque tenía certificados sanitarios y tuvo que atravesar cinco controles en la provincia vecina y quince más en Salta.

Salteños repatriados

Desde el Inadi se advirtió que las agresiones en redes sociales incluyen no sólo insultos, sino también amenazas de muerte. La Justicia no registró denuncias formales por el momento, pero aclararon que se tiene que denunciar el hostigamiento contra repatriados.

El titular del Inadi sostuvo que estas actitudes surgen del desconocimiento, la falta de empatía, solidaridad y compromiso. Pidió que los mandatarios concienticen la situación, y acompañen, “que no manden a hacer una caza de bruja y estigmatizar”.




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