Antes de que se desate la neurosis por el coronavirus, la situación en el norte de la provincia de Salta ya era desesperada, con más de 10 niños muertos por causas relacionadas a la mala alimentación. La semana pasada, ya en plena cuarentena obligatoria, 3 niños de la etnia wichí fallecieron en el norte.

Wichís

Sin embargo, esta situación desesperada se ve ahora eclipsada por las noticias sobre el coronavirus. Y esta cuarentena se vuelve un problema para las comunidades del norte. "Estamos desesperados. Los hermanos me vienen comentando que, cuando la policía los encuentra abajo del árbol, los obligan a meterse a las casas, que parecen hornos. Les piden autorizaciones para salir. El que no obedece la orden, es llevado a la comisaría y muchas veces los penalizan económicamente por desobediencia", dijo a Clarín Félix Díaz, líder de la comunidad qom La Primavera y presidente del Consejo Consultivo y Participativo de los Pueblos Indígenas de la República Argentina.

Según afirman referentes de las comunidades, muchos habitantes viven de la caza, la pesca y la recolección, por lo que la cuarentena impuesta pone en peligro su medio de subsistencia.

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Por su parte, Nicodemo Tomás, otro referente wichi, asegura que "No nos vamos a morir de virus, nos vamos a morir de sed".

Según asegura el doctor Daniel López Rosetti, especialista clínico y cardiólogo, "Las medidas que dictó el gobierno van orientadas a familias urbanas, de clase media o que tienen la posibilidad socioeconómica de permanecer en sus domicilios, ventilar los espacios, evitar los amontonamientos, mantener una distancia prudencial y cambiar sus hábitos".

López Rosetti es de la opinión de que se debería mantener la vida comunitaria en las comunidades wichís, tratando de restringir el contacto con otras poblaciones. Eso sí, poniendo énfasis en extremar los cuidados y alertando sobre los síntomas, ya que, si aparece el primer enfermo, debe ser aislado.

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El cacique Félix Díaz asegura que las comunidades no buscan el contacto, "Las comunidades no salen al exterior, el peligro se produce si ingresa alguien de afuera, un turista o incluso personas solidarias, que llevan medicamentos o alimentos".

Lo cierto es que en lo que va del año son al menos trece los niños wichís que fallecieron en Salta con cuadros de infección, deshidratación y bajo peso. Y referentes de la comunidad temen que esta nueva coyuntura no haga más que agravar la situación, ya que la falta de víveres y agua potable se combina con condiciones sanitarias y ambientales extremas: el caldo de cultivo para la multiplicación de tuberculosis, dengue, zika, gastroenteritis y otras enfermedades.