En un control de rutina que debe haber sorprendido a más de un pasajero distraído, gendarmería ingresó a un micro de larga distancia que había salido de la localidad salteña de Salvador Mazza, en la frontera con Bolivia, y tenía destino final la ciudad de Córdoba.

Allí, mientras inspeccionaban los compartimientos, un gendarme ingresó al baño y detectó una tapa debajo del lavamanos, con visibles signos de haber sido manipulada recientemente.

Ingresaron al micro al perro Bibi, talentoso perro antinarcóticos, y la reacción del can terminó por confirmar que dentro del lavamanos había sustancias estupefacientes.

En presencia de testigos, los gendarmes removieron la tapa, y encontraron en el interior del compartimiento oculto, un par de zapatos de mujer que contenían dentro de las suelas cuatro paquetes; una bolsa de plástico con 62 cápsulas, un ladrillo metalizado y otro paquete con 14 cápsulas, todas con un polvo blanco en el interior, un total de 2 kilos de la sustancia.

Por medio del Narcotest, se pudo constatar en ese lugar que las cápsulas y los paquetes contenían cocaína. Gendarmería Nacional no aclaró si hubo o no detenidos durante el operativo.