Los niños deben caminar por parajes inhóspitos para llegar a la escuela, donde el frío de la mañana les agrieta las manitos.


Son 30 los alumnos de la escuela de Amaicha, ubicada a 30 kilómetros de Molinos, que todas las mañanas parten a clases caminando por los inhóspitos parajes que los separan de la escuela, con el frío matinal que les curte la piel.

Claudia Leiva, la docente que trabaja con los niños de entre 4 y 13 años, da clases en el aula plurigrado, y ve todos los días como los pequeños asisten con las manitos surcadas por el frío.

“Así hagan más de 2 grados bajo cero, ellos no faltan, aun cuando el abrigo sea poco y los golpes del frío les dejan las manos lastimadas y las caras agrietadas”, contó la docente.

“Son familias con muchos chicos, la mayoría de los padres trabajan en changas y con el frío estamos viendo que comenzaron a surgir algunas necesidades“, remarcó.

“Cuando llegan a la escuela, los recibo, y a lo largo de la mañana voy viendo sus necesidades. Hace meses que comencé a ponerles las cremas que tenía para mi uso personal, pero ahora la situación se agravó porque son varios y requieren al menos dos colocaciones”, expresó la docente, que además pide colaboración a los salteños para asistir a los niños de la escuela albergue de Halfín, donde trabaja su hija, Nathalie Urenda.

Todos aquellos que quieran colaborar pueden dejar las donaciones en barrio Docente Sur, manzana 7, casa 4, a partir de las 14. También pueden dejar su colaboración en la dependencia policial de ese barrio.





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