La Reina del Pop cumple 60 años en medio de una edad dorada del feminismo y de cambios radicales para el rol de la mujer.


Madonna sale al escenario vestida de novia. Se mueve sobre el escenario como si hubiera nacido ahí mismo: tira el ramo de flores por el aire, rebolea el tul y repta por el suelo con la sensualidad de un animal salvaje mientras canta Like a Virgin y el público enloquece.

27 años antes de ese show, Madonna Louise Veronica Ciccone nacía en Michigan, donde vivió con su padre, su abuela y sus hermanos. La madre murió cuando ella tenía apenas cinco años. “Yo era tan pequeña y aun así sentía que ella era la niña. Hubo mucho que no se dijo, tantas emociones reprimidas: la culpa, la pérdida, la ira. Vi a mi madre en el cajón, se veía hermosa simplemente recostada como si estuviera dormida en el ataúd abierto. Luego me di cuenta de que su boca se veía rara. Me tomó un rato darme cuenta que estaba cosida. En ese horrible momento entendí que la había perdido para siempre. La última imagen de mi madre, a la vez pacífica y a la vez grotesca, aún me asusta”.

Cuando cumplió 19 años, decidió ir a probar suerte a Nueva York para cumplir su sueño de ser bailarina de danza contemporánea. “Fue la primera vez que me subí a un avión. También la primera vez que me tomé un taxi. Fue la primera vez de todo. Llegué sin conocer a nadie y con solo 35 dólares en el bolsillo. Eso es lo más atrevido que he hecho en la vida”, dijo décadas más tarde.

1985 hora de sacudir el mundo

Una vez instalada en la gran ciudad, la vida no fue para nada fácil: la violaron en un callejón, sobrevivió como pudo trabajando de bailarina en shows de otros artistas, y haciéndose un lugar en el mundo a fuerza de codazos e insistencia. En 1980 formó un banda llamada Emmy que sorprendió al DJ y productor Mark Kamins, quien decidió contactarla con Sire Records. Tres años después, lanzaba su primer disco, “Madonna”, y al año siguiente- en 1984- vendría Like a Virgen.

La era que vivimos gracias a Madonna

En guerra contra los cánones

Gracias a su segundo álbum de estudio, estalla su carrera a nivel mundial. La chica rubia con un look que mezcla lo punk y lo romántico –tops de encaje, muchos collares, crucifijos y medias de red- da que hablar y comienza a multiplicar fanáticos. Mientras, los sectores más conservadores intentan censurar sus videoclips porque la acusan de “promover las relaciones sexuales prematrimoniales y socavar los valores familiares”. La inminente reina del pop, se ríe de sus detractores y redobla la apuesta: en la primera entrega de los MTV Video Music, aparece sobre una torta de bodas gigante, vuelve a tirarse al suelo y se contorsiona con un desborde de lujuria que causa polémica y genera un quiebre en el universo de la música. Ya no quedan dudas: Madonna es una diva que llegó para quedarse, para romper con todos los cánones establecidos, para provocar y desafiar a quien se le cruce por delante. “Recuerdo a mi mánager Freddy gritándome, ‘¡Oh, Dios mío! ¿Qué estabas haciendo? Llevabas un vestido de novia. ¡Dios mío! ¡Estabas rodando por el suelo!’ Fue lo más valiente y lo más sexual que se había hecho en la televisión”.

2006 icono de la nueva mujer

Pasaron 21 años desde aquel debut acalorado. En ese tiempo la rubia de los suburbios se convirtió en la solista femenina con mayores ventas de toda la historia de la industria musical –más de 300 millones de discos-, ganó un Premio Globo de Oro por interpretar a Eva Perón en 1996, se casó con Sean Peann y más tarde con Guy Ritchie, cosechó un éxito tras otro y obtuvo el prestigioso lugar de ser la mujer más influyente de la música contemporánea y una figura clave dentro de la cultura pop. Con ese combo por detrás y el futuro en sus manos, ahora sale al escenario vestida de negro. Es una gatúbela que se planta frente al público y lo interpela con voz grave y segura. Está a punto de cantar su ya clásico hit Like a Virgen como parte de la gira Confessions Tour. Se nota la experiencia, si perdió la frescura de los primeros años, ganó en contundencia y actitud. Ahora no se tira al suelo vestida de novia, en vez de eso, se sube sobre un toro mecánico y le baila al caño con el desenfado que la caracterizó desde el principio.

A través de la polémica, el erotismo y el arte, redefinió durante las últimas décadas lo que significa ser una mujer libre y sin complejos.

Las mujeres arriba

Madonna es pura fibra. Lejos de mostrar un cuerpo frágil y sumiso dispuesto a satisfacer los deseos masculinos, se muestra dominante y potente. Una mujer que juega con su erotismo y lo disfruta, que conoce lo que le gusta y sabe hacia dónde va. Que se reinventa y transforma el pop en tecno, y su voz y sus piernas en herramientas de seducción y reivindicación del placer femenino. “Cuando tengo hambre, como. Cuando tengo sed, bebo. Y cuando tengo ganas de decir algo, simplemente lo digo. Soy dura, soy ambiciosa y sé exactamente lo que quiero. Si eso me convierte en una zorra, me parece perfecto”.

Aunque es indiscutible que la época dorada de Madonna fue la década de los 80, la diva no baja los brazos. Aunque la critiquen por estar “vieja” y por no aceptar que su carrera terminó, ella sigue hacia delante y pone las cosas sobre la mesa, criticando la opresión machista con la frente en alto y los abdominales bien marcados. “No creo que hay un tiempo, un dí­a o una fecha de caducidad para ser creativo. Uno sigue hasta que ya no tiene nada más que decir. Me he sentido oprimida y en gran parte se debe al hecho de ser mujer: ¿Acaso alguien le dijo alguna vez a Pablo Picasso: ‘oye, tienes 80 años, no crees que ya has pintado suficiente’?. Hay momentos en los que no puedo creer lo mayor que soy, pero lo cierto es que me siento mejor ahora que hace 10 años. Si que me critiquen es el precio que tengo que pagar para que en el futuro cualquier mujer de 50 o 60 años entienda que puede disfrutar libremente de su sexualidad como lo hacía con 20, que así sea. Todavía hay un campo en el que siendo mujer la gente puede discriminarte sin que pase nada: la edad. Todavía vivimos en una sociedad totalmente sexista”.

La era que vivimos gracias a Madonna

Polémica por naturaleza

Si algo no hace ni hizo Madonna es pasar desapercibida: en 2003 sorprendió al público en pleno show de los VMA besando a Britney Spears; en 2012, durante un concierto en Estambul, mostró un pecho delante de 55 mil personas provocando la indignación de la población turca perteneciente al Islam, mientras interpretaba el tema “Human nature” (Naturaleza humana). Más tarde, al promocionar su álbum Rebel Heart, se masturbó delante de las cámaras de televisión. Si bien muchos la cuestionan diciendo que su reestructuración es funcional al capitalismo y que la liberación sexual que ella propone encaja con un modelo mercantilista, no se puede negar que su actitud y su discurso han servido para marcar tendencia, abrir cuestionamientos y romper rígidas estructuras.

2016 la era de la madurez

En 2016 Madonna fue nombrada la Mujer del Año en los premios anuales Billboard Mujeres en la Música. En su discurso, la reina del pop dijo lo siguiente: “Gracias por reconocer la capacidad de continuar mi carrera durante 34 años en los que me tuve que enfrentar al sexismo descarado, la misoginia y el constante e implacable abuso. Cuando sos mujer tenés que jugar el juego: se te permite ser linda y sexy, pero no parezcas inteligente. No tengas una opinión que no esté alineada con el status quo. Se te permite ser cosificada por los hombres y vestirte como una puta, pero no podés apropiarte de tu putez. Y ni se te ocurra, repito, ni se te ocurra compartir tus propias fantasías sexuales con el mundo. Sé lo que los hombres quieren que seas, pero más importante: sé lo que las otras mujeres se sientan cómodas que vos seas alrededor de otros hombres. Y finalmente, no envejezcas. Porque envejecer es un pecado. Vas a ser criticada y denigrada y definitivamente no te van a pasar en la radio. Bowie personificaba al espíritu masculino y femenino que me identificaba perfectamente. Me hizo entender que no hay reglas. Pero entendí mal, no hay reglas si sos varón. Las mujeres no tenemos la misma libertad”.

Hoy, mientras se prepara para el lanzamiento de un nuevo disco, el número catorce de su extensa carrera, Madonna adelanta que será un material con alto contenido político. “Los líderes del mundo están hundiendo la sociedad en la insensibilidad y el conservadurismo”, dice. “Con la economía colapsándose, la gente cree que es mejor elegir a empresarios de éxito para dirigir un gobierno. Pero no es así como funcionan las cosas. Ser el líder de una nación requiere diplomacia, experiencia y habilidades intelectuales. Es un trabajo colosal, pero cada vez se elige a más gente no cualificada. En mis canciones quiero hablar de cómo hemos llegado a ese punto. Necesitamos implicarnos y pedir los cambios que queremos”.

El año pasado, la Reina del pop, que viene ejerciendo una militancia activa, dio un fuerte discurso en una marcha de mujeres en Washington donde dijo -en modo provocador- que más de una vez había pensado en volar por los aires la Casa Blanca, pero que sabía que no había que caer en la desesperanza. Como respuesta, Trump la acusó públicamente de ser una “mujer asquerosa”. Pero Madonna no se rinde ni se deja intimidar: “Si no puedo ser atrevida en mi trabajo o en la manera en la que vivo mi vida, no tendría necesidad de estar en este mundo. Soy como una cucaracha: simplemente no puedes librarte de mí”.





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