La última vez que se registraron más de 200 asesinatos en el departamento Rosario fue en 2018. A pesar de la estricta cuarentena en el inicio de la pandemia de coronavirus, en 2020 se registró un aumento de más del 27% en los homicidios en la ciudad y la región en relación al año anterior.

Los números del Observatorio de Seguridad Pública (OSP) de Santa Fe son contundentes y reflejan que el acumulado de 214 crímenes hasta este jueves es el más alto del último lustro. El 78% de las víctimas fatales fueron agredidas con armas de fuego y el 53 por ciento tenía menos de 30 años.

El último informe del organismo estatal da cuenta de la alta incidencia de la actividad de grupos delictivos o vinculados al narcotráfico. En 100 de los 213 casos registrados hasta el último domingo, casi el 47% del total, se trata de muertes en contextos de economías de ilegales o en relación a organizaciones criminales.

Abril marcó un piso histórico en Rosario con apenas 4 homicidios en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio por el COVID-19. La otra cara de la moneda fue septiembre, poco antes del pico de contagios, cuando hubo casi un asesinato por día y se sumaron 28 fallecimientos en medio de restricciones sanitarias que tuvieron regular acatamiento.

El reporte del OSP establece además que hubo al menos 10 asesinatos de mujeres víctimas de violencia de género en jurisdicción de la Unidad Regional II. A ellos se agregó esta semana el de Marisa Alejandra Molina, una mujer baleada en enero, cuyo esposo está bajo prisión preventiva desde entonces y ahora fue reimputado por femicidio.

Este último caso ocurrió en Villa Gobernador Gálvez, donde se produjo un fuerte salto en la cantidad de crímenes respecto del año anterior. A la par de la suba en Rosario, en la ciudad ubicada al sur del Saladillo se registraron 22 homicidios. El mismo cambio negativo se advierte a norte en Granadero Baigorria, con 15 casos a lo largo de 2020.