Miles de turistas viajaron a la capital entrerriana para disfrutar del evento durante el fin de semana largo.


Miles de turistas del país y el mundo llegaron a Paraná este fin de semana para la XIX Fiesta de Disfraces más grande de América latina, muchos vestidos desde temprano para la puesta en escena de esta noche en un predio de 10 hectáreas ubicado en el Acceso Norte con eje en la evolución del hombre, una “odisea buscando la creación de la especie desde los simios hasta la actualidad”, explicaron los organizadores.

Esta domingo por la mañana ya había Pikachus y princesas desayunando en la peatonal, zombies comprando en kioscos, personajes de videojuegos y películas divirtiéndose en la Costanera de la capital entrerriana y jóvenes y no tan jóvenes disfrazados por toda la ciudad, donde el municipio y numerosos comercios se sumaron al festejo.

La fiesta se originó en 1999, cuando un grupo de amigos quiso festejar varios cumpleaños juntos y salieron con sus disfraces, lo que tuvo buena acogida de la población, hasta que en años posteriores se instituyó como una gran celebración para la ciudad.

Durante la siesta y primeras horas de la tarde el Parque Urquiza de Paraná pasó a ser epicentro de música, alegría y miles de personajes que se asomaban desde las barrancas, los autos que circulaban y los balcones de los edificios.

También se vieron familias que salieron de paseo con sus hijos disfrazados y los adultos vestidos como niños, mientras marineras arribadas de Rosario bailaban junto a un grupo de vaqueros de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora.

Ayelén Saunit, de 19 años, llegó de Rosario “con un grupo de amigas de distintas provincias, algunas con muchas expectativas por ser la primera fiesta que participan y otras muy felices. La Fiesta nunca nos decepcionó“, dijo y contó que todas paran “en la casa de la familia” de una de ellas y que “recién cerca de la noche” se disfrazarán.

Pedro Franzoni, un paranaense de 22 años, recorría la ciudad disfrazado como futbolista del Real Madrid y participa por quinta vez consecutiva porque “es un fin de semana diferente a los demás, al ser una vez al año se nota el clima de fiesta y hay personas de diferentes lugares del país”.

Se trata de una fiesta única por sus características, dimensión y trascendencia, con miles de turistas del interior de Entre Ríos, de provincias vecinas y de países como Colombia, Brasil, Gran Bretaña y Estados Unidos.

Eduardo Seimandi, de la localidad entrerriana de Cerrito, dijo a Télam que salieron por la mañana en una Traffic “15 amigos después de trabajar” porque “todos los años” vuelven “sorprendidos” y para esta edición esperan “con muchas expectativas lo que será la noche”, mientras entonaban canciones de clubes de fútbol y saltaban en la costanera.

En el escenario principal actuarán Poncho, The Reverend Sons Of y Catarina Spinetta, la hija de Luis Alberto Spinetta; en el escenario ‘Elysium’ de electrónica los DJs internacionales Dubfire y Marc Houle, y en las carpas Mano Arriba, Sin Ensayo, La Don Johnson, Pasándola Bomba, Pibes Chorros y Yerba Brava, entre otros.

Por segundo año consecutivo se ofreció el Campamento FDD, a 300 metros del predio, desde ayer hasta este lunes -post fiesta- con carpas para dos personas, todos los almuerzos y cenas, baños, pileta, vestuarios y duchas; consumiciones, lockers, carga para celulares y entradas para la previa, con bandas en vivo, y la fiesta central de disfraces.

Micaela Rodríguez, una rosarina de 19 años, contó a Télam que llegó con su “grupo de compañeras y amigas de la secundaria” para participar por tercera vez de “la mejor fiesta del año”, y explicó que el campamento “sirvió porque queda muy cerca, hay diversión dos días seguidos” y pudieron “ahorrar plata para disfrutar dentro” del predio por la noche.

“Por el cambio de fecha en un momento pensamos no venir, pero la diversión, la alegría y el clima previo que se vive gracias a este campamento tiró más y acá estamos nuevamente como el año pasado”, señaló Julián Palliozi, un joven que llegó desde la ciudad de Santiago del Estero junto a un grupo de ocho amigos.

Estéfano Arévalo, de Paraná, le dijo a Télam que si bien participa por quinto año consecutivo, “la idea del campamento fue muy buena, disfrutando todo un fin de semana”, y remarcó que a pesar de no alojarse allí participó de la previa en el campamento “que fue como una mini fiesta de disfraces llena de diversión y alegría”.




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