La desaparición de un empleado municipal de un pueblo santafesino dio paso este martes a la confirmación de un estremecedor asesinato. De acuerdo a la versión inicial sobre el caso en Amenábar, lo habían envuelto en lona de silobolsa para enterrarlo después del crimen.

El cadáver de Juan Marcos Correa fue hallado este martes a la noche en un predio de la localidad ubicada unos 60 kilómetros al sudoeste de Venado Tuerto. El operativo policial comenzó por la tarde y su hermana menor estaba en el lugar esperando novedades, pero finalmente se enteraron por la prensa local ante el hermetismo de la autoridades.

El tío de "Tito" recordó que la madre había hecho la denuncia el 27 de septiembre, hace casi tres semanas. Entonces ya llevaba dos días sin verlo y mandó a su hijo más chico a buscarlo a la pieza que tenía en la estación del ferrocarril. Sin embargo, el chico se encontró con la puerta cerrada y empezó a crecer la preocupación entre la familia.

Las luces de alerta se encendieron cuando la Policía fue a examinar un campo cercano al basural de Amenábar. Al caer la noche, Germán Ibáñez consultó a uno de los efectivos y le dijeron que el allanamiento había dado negativo. Sin embargo, continuaron trabajando y la búsqueda se destrabó con el aporte de los perros rastreadores de la Brigada Canina K9 de los Bomberos Voluntarios de Alcorta.

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En diálogo con FM Panamericana, el hermano de la mamá de Correa confirmó que los canes marcaron la misma zona que habían examinado inicialmente, así que los efectivos continuaron excavando. Así hallaron el cuerpo a casi un metro de profundidad y dieron aviso al fiscal venadense Eduardo Lago​, encargado de la causa.

Ibáñez recordó que su sobrino tenía problemas con el consumo de drogas e incluso apuntó que sospechan sobre "dos o tres personas" en relación a conflictos previos. "No sé si lo llevaron engañado o lo mataron en otro lugar. Tenía una junta bastante brava, ya una vez lo habían golpeado", puntualizó.